Aproximadamente 110 millones de mexicanos viven dentro del territorio nacional y alrededor de 40 millones de personas de origen mexicano viven en Estados Unidos. Juntos somos una fuerza significativa y hoy en día enfrentamos el reto de forjar una estrategia para proteger los intereses de México como país y de los mexicanos en su conjunto.

La retórica de intolerancia de Donald Trump, el probable candidato del Partido Republicano (la nominación oficial se dará en la convención republicana en julio), ofrece una oportunidad de oro para aclarar algunos malos entendidos entre nuestras comunidades.

En el pasado se llegó a ver a los mexicanos que emigraban a EU con sospecha y como personas que perdían su identidad mexicana. Pero la realidad es otra. Los mexicanos que se fueron lo hicieron por necesidad económica y no por una falta de lealtad a su país de origen.

Al contrario, estos mexicanos nunca han olvidado al país del águila azteca ni a su familia mexicana. ¿Cómo lo sabemos? Porque envían miles de millones de dólares al año a sus parientes para ayudarles a construir negocios, casas o simplemente para subsistir.

Este heroísmo económico nunca me deja de sorprender, y algo que me consta es que muy pocos gringos harían lo mismo. Pero así somos los mexicanos: leales, trabajadores, comprometidos con la familia.

El éxito de la comunidad mexicana en EU debería enorgullecernos y requiere que ajustemos algunas de nuestras percepciones. Por ejemplo, el significado del 5 de mayo para los mexicoamericanos apenas se comienza a entender en México.

En Estados Unidos, esta fecha se ha convertido en una celebración de la cultura mexicana para los que emigraron y una oportunidad para compartir su orgullo con el resto de la población.

Asimismo, mientras que en México celebramos el Día de las Madres el 10 de mayo, muchos mexicoamericanos ya lo festejan el segundo domingo de mayo —una afirmación de su identidad mixta dentro del contexto estadunidense. A pesar de que existan diferentes tradiciones entre mexicanos dependiendo del lado de la frontera en el que viven, éstas provienen de la misma raíz y deben ser respetadas.

Para enfrentar el futuro, tenemos que reconocer que la relación entre México y la comunidad mexicoamericana no puede ser de padre-hijo, sino de hermandad, en la que ambas comunidades caminan de la mano con un amor mutuo forjado a base de sangre y sudor. Somos hermanos, y como tal, hay que apoyarnos y buscar consensos.

Los pronunciamientos de Trump han generado un ambiente hostil en EU no solo para los mexicanos, sino para la comunidad hispana en general. También están generando incertidumbre económica. ¿Qué pasaría si un presidente Trump decidiera sacar a EU del TLCAN? Muchas industrias se derrumbarían y habría un efecto devastador en el crecimiento económico en ambos lados de la frontera.

La interdependencia económica de los tres países de América del Norte no es una teoría ni una propuesta, es una realidad. 40 por ciento del contenido de lo que exporta México a EU es contenido estadunidense y más de 6 millones de empleos en EU dependen del comercio que ese país sostiene con su vecino.

Es fundamental comunicar en EU la gran importancia que tiene México para la economía estadunidense, y reiterar que cualquier medida que obstaculice el comercio y la inversión entre ambos países sería el equivalente de darse un balazo en el pie.

Sin duda, hay algo que le podemos agradecer a Trump: su desprecio hacia México ha servido como alerta para toda una comunidad. Hoy en día queda más claro que nunca que los mexicanos, los que viven dentro o fuera del territorio nacional, tienen la obligación de unirse para defender sus derechos ante los embates del radicalismo de Trump y sus seguidores. Y de hecho, he podido constatar que afortunadamente nos estamos organizando como nunca antes.

La Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM), organismo empresarial en EU que se fundó en San Antonio y ahora tiene 26 capítulos a escala binacional, acaba de crear el AMxPAC (American Mexico Public Affairs Committee) que tiene como fin proteger tanto a México como a los mexicanos de la difamación.

Adicionalmente, hay un esfuerzo importante para promover el voto hispano. Voto Latino, una organización que busca empoderar a jóvenes latinos, está organizando un movimiento nacional para asegurar que los hispanos salgan a votar masivamente.

El Instituto Aspen, uno de los think tanks más respetados en EU, estableció un programa que busca educar a la población estadunidense sobre la gran contribución de los latinos y apoya programas que fortalecen el entendimiento entre las distintas comunidades.

Sin duda se viven momentos muy difíciles en EU, pero la demografía nos favorece. Entre 2012 y 2016, 3.2 millones de latinos cumplieron 18 años, la edad legal para votar, y cada año 803 mil latinos que nacieron en EU se suman a los registros de votantes (Pew Research Center).

Al contrario de lo que dice Trump (“Hispanics love me!”), 77 por ciento de los hispanos tiene una opinión negativa de él y tan solo 12 por ciento tiene una opinión favorable (Gallup).

Esta lucha no se resolverá exclusivamente en el campo mediático, y será necesario establecer las bases de coordinación entre México, la diáspora mexicana y las organizaciones dedicadas a defender a los hispanos en Estados Unidos. De esta tempestad política saldremos fortalecidos, y los mexicanos tendremos una voz unida y muchos votos para apoyar la construcción de la región más fuerte del mundo: América del Norte.

*Directora en McLarty Associates, Washington, DC, y miembro del Comexi y la AEM.

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