La presentación de Trump vuelve a ser parcial, subraya -como es lógico- lo que le conviene y oculta o ignora lo que lo afectaría, pero es evidente que le queda claro lo débil de su posición ante la próxima elección y también sabe quien será su peor enemigo -al que el llama “el Socialismo”- o sea, el reclamo de las masas de que deje de beneficiar solo a los megamillonarios -que Trump convirtió en archimegamillonarios- para que con un capitalismo inteligente se asegure la reconstrucción de una clase media salvajemente golpeada por la crisis y la diferencia de ingresos y apoyos gubernamentales.

Quienes perdieron sus casas para salvar al los banqueros, quienes no pueden progresar por sus deudas estudiantiles para beneficiar a los prestamistas; quienes no encuentran trabajo digno y la esperanza de una vida mejor, son quienes quizás se organicen contra Trump o por lo menos así lo dejó entrever en su discurso de ayer.

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