Los verdaderos enemigos de México son los que hablan y tratan mal a los migrantes en una ciudad de migrantes.

En el país que más migrantes ha mandado a Estados Unidos, donde la primera fuente de ingresos son las divisas que ellos mandan y en una ciudad que pasó de pueblo cervecero a ciudad gracias a los inmigrantes de todo el país y todo el mundo Trump, sin mayor esfuerzo inicia su campaña presidencial y se divierte burlándose de autoridades y de una ciudadanía que se creía cosmopolita.

Con las mismas tácticas que usó en su campaña, inventó las caravanas para que surgieran “de pura casualidad” antes de las elecciones que tenía perdidas pero que rescató en buena medida gracias a estás.

Luego empezó a aventar frases y lemas para ver cual “pegaba” y hacía eco en la ciudadanía manipulada; infiltro la caravana, envió pochos a hacer manifestaciones de “defensa del honor nacional”(!!>>!) y lo que le funcionó fue la famosa frase de los frijoles “esta comida es para puercos” frase que por cierto surge de la colonia cuando los españoles para diferenciarse de la población indígena inventó que el hombre “civilizado”, conquistador, blanco y sifilítico comía trigo mientras el “inútil”, indígena comía maíz y frijol, comida que para su majestad española era solo digna de usar para alimentar puercos.

Bueno pues esa frase, (sacada de contexto de una entrevista) surgida del más profundo y contradictorio racismo español fue la que pegó en Tijuana y “ofendió” a una población que cada vez que la repetía lo hacía con odio y resentimiento “P… hondureños vienen a pedir ayuda y se quejan de la comida” decían a los que les preguntábamos agregando que además eran todos unos malandrines y criminales -como dijo Trump también sin poder demostrarlo- y por lo tanto había que expulsarlos para salvar a la virginal Tijuana, donde los días pasan en una paz celestial sin narcos, sin corrupción gubernamental, sin crímenes, sin jueces hiperperdonados (por AMLO que ha perdonado sus corrupciones de hasta la próxima semana porque luego ya verán… o no)

En fin, en esta Tijuana libre de pecado, dnde la gente no habla mal de los migrantes por ser indígenas la gente honesta trabaja todo el día sin tener suficiente tiempo para ir a manifestaciones, Trump impone su política de engaños y nosotros lo dejamos, sin chistar, sin preguntar.

Por ejemplo, ¿de qué se quejó el migrante al que no le gustaron los frijoles que logró correr la queja como fuego por las redes sociales?

¿Y si todo es un circo de tres pistas armado por Trump?
La primera, en la línea divisoria, a donde envió a un ejército que no tenía nada que hacer ahí para hacerle creer a sus conciudadanos que ahora si está defendiendo la frontera.

La segunda en la línea de cruce donde puso alambre de púas (no lo he verificado pero casi podría asegurar que si buscamos quien fabrica este alambre que se puso tan inútilmente en tantos lugares encontraremos -al igual que con los campos de concentración para mexicanos en Texas- a donadores republicanos que apoyan a Trump).

La tercera en las calles de Tijuana donde sus esbirros -porros le llaman en la UNAM- a cambio de unos centavos de dólar salen a defender con tatuajes y mal español “la dignidad nacional” o lo que nos queda de ella porque eso sí, si los manifestantes fueran mexicanos y les preocupara la dignidad nacional ¿no estarían manifestándose contra todo lo que se robó Peña, el Gobernador de Veracruz que les inyectó agua a los niños con cáncer, al de Guerrero, y a todos -incluido el propio de la Baja-que solo usan su puesto para sus negocios particulares? ¿O es que el que nos roben, nos manipulen, nos engañen y luego nos ignoren no es degradante?

Quizá los pocos tijuanenses que si encontraron el tiempo para ir a “defender” a México de los invasores hondureños no pensaron que todo lo que hoy digamos de ellos, lo dirá mañana Trump de nosotros ¿o acaso somos menos morenos, menos indígenas, menos pobres, menos migrantes que los centroamericanos?

No, Trump, y lo dijo en la Casa Blanca, está mas allá de feliz. todo le ha salido a pedir de boca, pero eso no quiere decir que nosotros tengamos que repetir como cotorros sus mentiras y difundir sus noticias falsas para vivir mejor.

Mejor pensemos antes de juzgar; recordemos de dónde venimos (a los que yo les pregunté todos venían de otro lado de México o del mundo y todos, todos tenían familiares migrantes en USA y seguramente ninguno ha criticado la insalubre comida rápida gringa ni ha cometido algún “crimen”.

Despertemos, pensemos, analicemos y no nos dejemos manipular, somos mejores, más inteligentes y más humanos que quienes se la pasan desde la Casa Blanca, la embajada americana, y las compañías mexicanas de esos ‘benditos medios sociales’ como para dejarnos arrastrar por la mentira y actuar en contra de nuestros hermanos hondureños, ¿no cree usted?

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