Los electores latinos tienen el potencial de ser decisivos en las elecciones legislativas del 6 de noviembre, en momentos que casi siete de cada 10 consideran que el presidente Donald Trump ha sido dañino hacia los hispanos en Estados Unidos.

“Los latinos quieren estar en juego… Vamos a proyectar que 7.8 millones de latinos van a votar en estos comicios, que sería un número histórico para elecciones de medio termino”, dijo a Notimex el director de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO), Arturo Vargas.

Las elecciones del 6 de noviembre ponen en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y miles de puestos de elección popular en 39 estados del país. Los demócratas requieren una ganancia neta de 23 escaños para recuperar el control de la Cámara baja. Más de 29 millones de latinos son elegibles para votar, un incremento en relación con los 25 millones existentes en 2014.

De acuerdo con NALEO, los latinos podrían jugar un “papel decisivo” en las carreras políticas más competidas del país, incluyendo ocho gubernaturas y 15 comicios a la Cámara baja donde la proporción de los latinos registrados es mayor que la diferencia entre los candidatos.

A favor de los demócratas opera el hecho de que un 59 por ciento de los votantes hispanos registrados afirma que en este momento están más entusiasmados de votar en las próximas elecciones que lo estuvieron en el 2014, de acuerdo con un nuevo sondeo del Centro de investigación Pew.

“El ánimo se mira bien, lo que queremos asegurar es que no nos quedemos en buenas intenciones, sino que nuestra comunidad participe en todos los estados”, señaló Ben Monterroso, director de Mi Familia Vota, una organización de promoción del voto latino.

Mi Familia Vota ha logrado el registro de más de 100 mil nuevos votantes latinos en el actual ciclo electoral. A los demócratas les favorece el hecho de que seis de cada 10 votantes latinos registrados están insatisfechos con el curso de los Estados Unidos, un aumento de 12 puntos porcentuales comparado con 2017, y sólo un 23 por ciento se identifica como republicano o inclinado hacia los republicanos, según Pew.

Pero expertos creen que la insistencia de Trump en usar a los migrantes como chivo expiatorio, es una apuesta de que más votantes conservadores estarán animados a votar por los republicanos, que el número de latinos demócratas ofendidos por las políticas de la Casa Blanca.

“Los republicanos se han ensañado con nuestra comunidad”, señala Monterroso, quien considera que el reto es convertir el rechazo a las políticas antiinmigrantes en votos latinos, como empezó a hacerlo California desde la década de 1990. Los promotores del voto latino lamentan que, a pesar del entusiasmo latino de participar el 6 de noviembre, ni las campañas ni los candidatos particulares están haciendo un trabajo suficiente para acercarse a los votantes hispanos.

Un sondeo de NALEO encontró que sólo uno de cada dos latinos ha sido contactado por las campañas políticas o por candidatos individuales, a menos de dos semanas de las elecciones. “Esto es simplemente inaceptable. Los latinos están listos para ser escuchados, pero necesitan una razón para participar”, dijo Vargas, quien consideró urgente que partidos y candidatos hagan “inversiones significativas” para acercarse al electorado latino. Tom Pérez, el político dominicano-americano que dirige el Partido Demócrata, salió está semana al paso de las críticas de que no han hecho suficientes inversiones en la promoción del voto latino y aseguró que el apoyo a sido amplio.

“Estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho… Sabía cuándo es el trabajo que necesitamos mejorar nuestras acciones en todas las comunidades”, dijo a la cadena NBC. El Comité Nacional Demócrata ha invertido alrededor de tres millones de dólares en un puñado de 15 estados considerados clave, en especial para el registro de votantes, la organización comunitaria y anuncios destinados a alentar el voto hispano.

Durante las elecciones del 2014, en la presidencia de Barack Obama, alrededor de 6.8 millones de latinos fueron a las urnas, un incremento de 2.0 por ciento en relación con los comicios intermedios del 2010. Para las elecciones del 6 de noviembre, la proyección de 7.8 millones de votos latinos representa un aumento de 15 por ciento respecto del 2014 y de 6.9 por ciento como proporción del voto total de ese año.

Sólo en Texas 1.1 millones de latinos votarán en el estado, donde existe una apretada competencia entre el senador republicano Ted Cruz y el demócrata Beto O’Rourke. En California, un estado tradicionalmente demócrata, 2.1 millones de latinos participarán en los comicios, y otro millón en Florida, considerado un estado columpio, según las proyecciones de NALEO.

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