Quizás usted nunca oyó hablar de Scott Pruitt, el enemigo número uno del medio ambiente y que como tal fue nombrado por Trump para encabezar la Agencia de Protección del Medio Ambiente.

No, no es un error, Trump se ha dedicado a nombrar a quienes más odian un tema a encabezar las Agencias creadas para defenderlos.

Así, para encabezar la agencia de Educación Pública nombró a quien adora la educación privada (y se enriquece de ella) y odia la pública que no deja beneficios financieros a sus compañías.

Para el Medio Ambiente nombró a este señor Pruitt que no solo odia el medio ambiente sino que además es socio de varias compañías que se enriquecen destruyéndolo una de ellas, dedicada a producir motores diésel altamente contaminantes (si, de entre los diésel, los de esta compañía son los más contaminantes) quién aprobó una regla apenas unas horas antes de renunciar al puesto, que elimina los límites de contaminación que un motor puede producir.

Y para que todo quede claro, al renunciar (por todas las corruptelas adicionales que le encontraron) lo reemplazará quien es socio de él en la relación con las empresas de diésel, el cual ya no tiene que hacer el trabajo sucio (literalmente) solo asegurarse que todos los demás lo hagan.

Igual que con las cárceles a indocumentados administradas por quienes apoyan a Trump todo el gobierno está funcionando a toda prisa para generar ingresos ilimitados a sus compadres y co-conspiradores eliminando cualquier regulación que pudiera costarles dinero o distraerlos de la función básica de llenarse los bolsillos a manos llenas a costo de lo que sea.

Es pues de sorprenderse que los ídolos de Turmp sean los gobernantes de Rusia, Corea del Norte y otros países igualmente plutocráticos donde no solo no se debe considerar el bienestar social sino que más bien parece que este es el enemigo, porque si beneficia a alguien que no sean ellos mismos algo debe de estar funcionando mal.

Y la próximas elecciones, en noviembre, para quienes dicen que todos los políticos son lo mismo, ahora, gracias a Trump sabemos que si hay diferencia entre el cinismo y la ignorancia de unos y la estupidez e ignorancia de los otros.

Seguramente de ahí viene el dicho de que no hay nada peor que un ignorante con iniciativa.

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