“No Dogs, No Negroes, No Mexicans”. El recién nombrado sargento Gabriel Navarrete quiso ir a celebrar con sus hombres de la Compañía E de la División 36 del ejército su promoción y se encontró con este letrero de bienvenida en una hamburguesería.

Su marcado acento chicano y su aspecto lo marginaron del festejo pese a estar vestido de militar y ser parte de la única división mexicanoamericana de la Segunda Guerra Mundial que combatió a los nazis en el sur de Italia y ayudó a liberar a Roma en 1944.

El comandante de la unidad, el capitán John Chapin, quien luego lideraría a estos hombres a encabezar el desembarco aliado en Salerno, Italia, y fallecería en la batalla, le dijo a la encargada del negocio “Usted tiene que servir a estos hombres, ellos son patriotas del ejército”. La negativa de la mujer terminó en un boicot al negocio por parte de toda la unidad armada, la pérdida de la clientela y una multa de $500 por discriminación.

La anécdota hace parte de la historia que el autor Dave Gutiérrez nacido en San José, California, cuenta en su libro Patriots from the Barrio, un relato de las hazañas de los hombres de la famosa unidad E de la Guardia Nacional de Texas, compuesta exclusivamente por mexicoamericanos.

Gutiérrez, quien primero autopublicó su escrito en 2014 después de más de cuatro años de investigación, estuvo en Dallas lanzando el libro cuyos derechos fueron comprados a fines del año pasado por la editorial Westholme Publishing. La compañía WV Entertainment del actor Wilmer Valderrama adquirió los derechos de cine y televisión de Patriots from de Barrio y planea una serie para HBO.

“No debería habernos tomado 70 años para contar esta historia”, dijo Gutiérrez frente a un auditorio de unas 50 personas en el Centro Cultural Latino. “Está en manos de los latinos en Estados Unidos registrar y documentar nuestra propia historia”.

En 2015 otros dos autores Samuel S. Ortega y Arnulfo Hernández Jr. también sumaron a esta historia no contada con el libro: “Los hombres de la compañía E: los Soldados chicanos más duros de la Segunda Guerra Mundial”.

El primo de su padre

“A los latinos se les otorgaron más medallas de honor per cápita durante la Segunda Guerra Mundial que cualquier otro grupo minoritario”, agregó Gutiérrez. Su idea literaria surgió por la curiosidad de saber más sobre la historia del primo de su padre, Ramón G. Gutiérrez, a quien apodaban “El Sancudo” y cuyas hazañas en la guerra le trasnocharon desde la infancia.

Su padre le contó cómo el soldado Gutiérrez fue prisionero de guerra y escapó dos veces, hechos que le valieron la Estrella de Plata y tres Corazones Púrpura, y la Orden de la Guerra Patriótica otorgada por la Unión Soviética, un reconocimiento ruso dado a muy pocos militares estadounidenses en la época.

“Me volví adicto a ancestry.com, me encontraba a las tres de la mañana viendo estupefacto los récords del censo de Estados Unidos”, confesó entre risas. “Quería encontrar a familiares y sobrevivientes de esta unidad y logré ubicar a 60.

Tras rastros del árbol genealógico

Al lanzamiento en Dallas asistieron unos 15 familiares de estos soldados mexicoamericanos, la mitad de ellos de su propio árbol genealógico. La hija de Ramón, Roberta Gutiérrez de 72 años, visiblemente emocionada saludaba nuevas caras, primos y parientes lejanos.

Roberta Gutierrez, hija del soldado Ramon Gutierrez de la compañía E, estuvo en el lanzamiento del libro de su primo Dave Gutiérrez, Patriots From the Barrio, en el Latino Cultural Center el sábado 26 de mayo. Foto: MARIA OLIVAS/ESPECIAL PARA AL DIA/
Roberta Gutierrez, hija del soldado Ramón Gutierrez de la compañía E, estuvo en el lanzamiento del libro de su primo Dave Gutiérrez, Patriots From the Barrio, en el Latino Cultural Center el sábado 26 de mayo. Foto: MARIA OLIVAS/ESPECIAL PARA AL DIA/

 

“Cualquier niña habría sido muy feliz teniendo un padre como el mío”, le dijo a Al Día. “Él estaba muy envuelto en mi vida, interesado en mis novios y amigos, pero de la guerra no me platicaba, sino más con sus hermanos”. Roberta dice que su padre estaba siempre alegre, amaba ponerle tortillas a todo y comer chile con chicharrones. No obstante tenía muchas pesadillas y sufrió de estrés postraumático. Al final después de estar mucho tiempo en diálisis, falleció en los 90 de un ataque cerebral.

“Leer el libro me permitió aprender mucho sobre nuestra gran familia. Mi tatarabuelo cruzó la frontera en 1901 y se instaló en Del Río ( y de allí venimos todos”, agregó la mujer que vive en Wichita Falls y conoció a su primo Dave en el primer lanzamiento del libro en El Paso. “Mi hija me dijo que él (Dave) me estaba buscando, desde entonces he conocido a por lo menos ocho familiares más”.

Juanita González, sobrina de Ramón y prima de Roberta, quien vive en Dallas se acerca a saludarle por primera vez. “Yo me acuerdo de ti antes, pero no te hubiera reconocido”, le dice entre lágrimas. “Mi tío Ramón nos visitaba mucho en casa y yo lo fui a ver al hospital antes de fallecer, era un gran hombre”.

González dice que lo más inquietante fue releer el pasaje de cómo su tío Ramón después de ver caer muertos a miembros de su unidad, cargó contra los alemanes disparando su rifle automático Browning y fue herido en un brazo. No obstante siguió en combate, arrojó una granada y mató a tres soldados, y ultimó a un cuarto con un cuchillo.

“Él venía a Grand Prairie a la casa de mi hermana y nos platicaba muchas historias pero yo no tenía la dimensión de toda su valentía”.

Solo 27 sobrevivientes

Así uno a uno, Dave Gutiérrez fue reconstruyendo la vida de estos hombres nacidos en los barrios texanos de Del Río, Uvalde, Sonora, Kingsville y El Paso, quienes por motivos de la segregación de la época (había otra compañía compuesta enteramente por ingleses), terminaron juntos en el campo de entrenamiento Bowie en Brownwood, Texas.

“Esta unidad estuvo en Mount Rotondo, San Pietro y en la batalla más mortífera, el cruce del río Rapido”, recuerda Gutiérrez. Allí, en un lapso de 48 horas la 36ª División perdió más de 2,000 hombres en enero de 1944. Solo 27 de los 154 hombres de la Compañía E que cruzaron el río Rapido regresaron.

Manuel R. Rivera, Juan Padilla, Cruz Hernández, Gabriel Navarrete, Pedro Tisoro, Gabriel Salazar, Marcelino Valadez, Ricardo Palacios, Ángel Ponce, Alex Rivas, y el sargento Rafael Q. Torres entre otros, no solo son parte de narrativa de Gutiérrez, sino que sus nombres aparecen en una rotonda en la escuela secundaria Chapin High en El Paso. Esta institución fue inaugurada en el año 2000 como homenaje al comandante de la compañía, John L. Chapin, quien murió en la playa de Salerno al frente de sus hombres.

“El capitán Chapin no quiso ser promovido dentro del Ejército porque temía que si dejaba la Compañía E en manos de alguien que no hablara español, los soldados podrían ser maltratados. Sus hombres lo admiraban mucho”, cuenta Gutiérrez.

“Yo tuve la suerte de ir a la dedicatoria al capitán Chapin en la escuela y mi padre también. Él estaba muy orgulloso”, contó Ralph Q. Torres, 71, quien vino al lanzamiento desde Fort Worth y es el hijo del sargento Rafael Quiñones Torres.

El sargento Torres fue uno de seis hermanos que fue parte de las fuerzas armadas durante la guerra. También combatió contra varios tanques alemanes con apenas un lanzagranadas y un rifle.

“La memoria que escribió mi padre sobre la guerra fue uno de los primeros libros que Dave consultó”, dijo Torres. “Él me contaba sobre combates que tuvo mano a mano y las bromas que le hacía a otros soldados, incluso estando herido. Cuando caminábamos por la grande base militar que hay en El Paso, se le venían esos recuerdos”.

Ralph Torres también prestó servicio militar en la Armada durante la guerra de Vietnam aunque en el norte de Italia. En 2006 recorrió algunos de los pasos de su padre en Europa. “Toda esa generación de paseños peleó en la guerra. Es muy importante homenajear sus nombres”.

Dave Gutiérrez, autor del libro Patriots from the Barrio, presenta a algunos de los familiares de los soldados de la compañía E, a quienes fue encontrando durante su investigación. Ellos asistieron al lanzamiento de su libro en el Latino Cultural Center de Dallas el 26 de mayo. Foto: MARIA OLIVAS/ ESPECIAL PARA AL DÍA
Dave Gutiérrez, autor del libro Patriots from the Barrio, presenta a algunos de los familiares de los soldados de la compañía E, a quienes fue encontrando durante su investigación. Ellos asistieron al lanzamiento de su libro en el Latino Cultural Center de Dallas el 26 de mayo. Foto: MARIA OLIVAS/ ESPECIAL PARA AL DÍA

 

Gutiérrez espera que así como estos valientes hombres formaron una “conexión única”, sus familiares continúen esa tradición. “Esa es una de las mejores cosas de haber hecho este libro”, dijo esta vez al lado de las familias de los protagonistas de su libro. “Conocerlos a todos ustedes”.

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