Esta última semana Trump se quitó todas las trancas y todas las riendas.  Decidido a jugarse el todo por el todo hizo un acuerdo con Putin, lanzó una guerra tarifaria contra China y con el cambio de Bolton reemplazando a McMaster no me queda la menor duda de que cumplirá el sueño dorado de Netanyahu de abandonar el tratado con Irán y abrir las puertas a una confrontación directa -la cual Bolton ha apoyado siempre.

Yo pensé que Trump iba a esperar a su segundo mandato -si era reelegido- para soltar todas sus tonterías pero parece que este ya se convenció de que la posibilidad de no ser reelegido es ya casi una realidad por lo que se la va a jugar con todas sus políticas extremistas.


¿Es hora de ajustarse el cinturón de seguridad para presenciar el golpe de Trump?

 No pudo incendiar la Casa (hasta ahora), pero el golpe de Trump acaba de comenzar con el despido de Rex Tillerson, el cambio de sus abogados personales y la nominación de John Bolton como Asesor de Seguridad Nacional.

Su designación, junto con todos los demás cambios en el gobierno de Trump, señalan el comienzo de una guerra total contra sus detractores y “enemigos” y ciertamente será respaldado por “distractores” internacionales como la próxima guerra comercial con China y la ruptura del Tratado de Irán.

Pero ¿por qué esta urgencia por cambiar todo y a todos?

dos palabras: Cambridge Analytica

La divulgación de la campaña de Cambridge Analytica para asegurar la elección de Trump (una aventura pagada por Robert Mercer y dirigida por Steve Bannon, utilizada para apoyar tanto a Cruz como a Trump) saca a la luz las manipulaciones políticas utilizadas para ganar las elecciones.

El problema es que al divulgarlo, el “elemento” ruso simplemente desaparece a la luz del uso republicano de esta herramienta.

Permítanme ser claro, puede que no sea ilegal mentir, no es ilegal hacer trampa en las elecciones, no es ilegal pescar datos y ciertamente no es ilegal ganar, pero dado que con estas revelaciones, el elemento “ruso” esta fuera del juego, Trump y sus seguidores tendrán que tomar el control total del partido republicano o enfrentar la posibilidad de una acusación, por lo que el próximo movimiento de Trump será disparar y enfrentarlo, ahora que  Robert Mueller está llegando al centro del problema.

Los “rusos” son realmente los “republicanos”, Putin es un modelo a seguir para Trump, los extremistas se apoderan de cada posición y el “perro comienza a mover la cola” primero con China, luego con Irán.

Hay pocas cabezas para caer y ciertamente menos para detener a Trump.

Vamos a ajustar todos nuestros cinturones de seguridad y esperamos un final suave a este paseo salvaje.

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