Tratar de definir las relaciones que se han desarrollado entre México y Estados Unidos a lo largo de casi dos siglos, resulta un ejercicio por demás complejo debido a las constantes diferencias que han surgido entre los países. A pesar de todo eso, ambas naciones han conformado un vínculo de cooperación que hasta hoy prevalece, aunque en este momento atraviesa un camino bastante azaroso. 

La independencia de México significó la desarticulación de las redes comerciales que en la Nueva España se habían establecido. Para la nueva nación que se gestaba era importante contar con nuevos aliados que ocuparan los vacíos que la administración española dejó. 

Gran Bretaña fue la primera potencia que mostró interés por el territorio mexicano, seguida por otros países del viejo continente y por la Unión Americana. En 1823 se establecieron formalmente las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la República Mexicana. 

Las relaciones se dieron en un contexto en el cual ambos Estados contaban con un sistema político similar, así como su extensión territorial y número de habitantes, por ello cualquiera de estos países pudo haberse convertido en una potencia mediana en el continente”, detalló la doctora María Elena Pompa Dávalos, internacionalista y autora del libro De la guerra a la paz por la frontera, México-Estados Unidos., 1836-1876. 

Uno de los roces que surgió después de que se forjaron estos vínculos diplomáticos fue la anexión de Texas a EUA, hecho que rompió los lazos entre el territorio mexicano y su vecino a mitad del siglo XIX. A pesar de esto, la dinámica de la relación se fortaleció en el periodo de la República Restaurada Juarista, debido a las políticas de autodeterminación y soberanía que coincidieron con la etapa de desarrollo industrial estadounidense, correspondiente a la Reconstrucción y la Edad del Oropel (posteriores a la Guerra de Secesión). 

En ese tiempo, México requería un aliado financiero que ocupase el espacio dejado por Gran Bretaña (la cual había apoyado al imperio de Maximiliano de Habsburgo), mientras que Estados Unidos necesitaba mercados. Así pues, comenzó un acercamiento que los convirtió paulatinamente en economías complementarias, según cuenta la internacionalista. 

A finales del siglo XX, se estableció el proceso de integración en Norteamérica, mismo que conllevó a que distintos gobiernos mexicanos dieran prioridad a la región en temas comerciales, dejando en segundo plano las relaciones culturales y sociales con Latinoamérica. 

Una responsabilidad compartida

Tener como vecino a una superpotencia estimula a que la agenda bilateral de México se vuelva robusta y multifacética, ya que aborda ámbitos políticos, económicos, energéticos, medioambientales, fronterizos, de seguridad y, por supuesto, comerciales. 

EUA y la República Mexicana comparten una frontera de poco más de 3 000 kilómetros, misma que diariamente se ve transitada por casi un millón de personas y 437 000 vehículos, que utilizan los 58 cruces fronterizos ubicados entre estas dos naciones. 

Este aspecto ha obligado a los dos países a tener una responsabilidad compartida, la cual propicia el establecimiento de alianzas en temas de frontera y migración. En las visitas de Estado, siempre se busca cooperar, modernizar y fomentar el bienestar de la comunidad binacional de los estados fronterizos, cuyas economías en conjunto representan la cuarta economía del mundo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. 

Sin embargo, las políticas migratorias por las que ha optado el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están generado tensiones en la región, ya que implican al gran éxodo de migrantes que va de México a EUA, así como a los 34.6 millones de personas de origen mexicano que se encuentran en el país vecino del norte. 

El futuro incierto del comercio bilateral 

La República Mexicana y la Unión Americana tienen como principal eje comercial el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), documento que entró en vigor en 1994 y que hoy posibilita intercambios comerciales por 108 millones de dólares cada hora (supera al mercado total de la Unión Europea). 

Actualmente, el TLCAN se enfrenta a diversos retos que han llevado a la mesa una serie de renegociaciones incentivadas por el descontento de EUA. Muy probablemente estos arreglos tengan fin en 2018, mientras tanto se mantiene la incertidumbre de que el resultado pueda ser desfavorable para México. 

Algunos de los datos más sobresalientes de la relación comercial entre ambos países son: 

  • El comercio bilateral entre México y Estados Unidos superó los 500 000 millones de dólares en 2015, cifra que coloca a la Unión Americana como el primer socio comercial de México. En el caso de la potencia, la República Mexicana es el tercer socio comercial (el primero es Canadá y el segundo, China). 
  • En el primer semestre del 2017, el territorio mexicano exportó 160 000 millones de dólares a EUA. Las importaciones mexicanas del 2016 proyectaron 180 000 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Economía. 
  • North American Research Partnership ha revelado que México exporta más mercancías a los estados fronterizos de EUA que al resto del mundo; esta dinámica económica se concentra mayormente en el sector automotriz. 
  • La Secretaría de Relaciones Exteriores refiere que la suma del comercio de estos dos países superó el monto conjunto de Japón, Alemania y Corea del Sur, el cual fue de 483 000 millones de dólares. Asimismo, en 2015 México compró 1.2 veces el valor de las exportaciones estadounidenses acumuladas por Francia, Alemania, Japón y Reino Unido, en conjunto. 
  • ProMéxico ha definido a Estados Unidos como el principal proveedor de inversión extranjera directa del territorio mexicano; se calcula que esta nación aporta más del 50% en este rubro, concentrada principalmente en la industria manufacturera y de servicios. 

Aguascalientes al otro lado del muro

Se estima que hay cerca de 11 000 hidrocálidos en territorio estadounidense, quienes se concentran principalmente en los estados de California (24 por ciento), Texas (17.9 por ciento), Oklahoma (11.4 por ciento), Illinois (8.7 por ciento) e Indiana (6.9 por ciento), según los registros de las matrículas consulares. 

Dentro de esta comunidad, destaca que la edad promedio es de 35 años y que hay más hombres (63.5 por ciento) que mujeres. Los principales municipios de origen son Aguascalientes, con 52.3 por ciento, y Calvillo, con 15.7 por ciento. 

Por su parte, el arribo de remesas a la entidad federativa ha aumentado: en 2016, llegaron cerca de 400 millones de dólares, lo cual representó alrededor del 3.2 por ciento del PIB del estado. El municipio de Aguascalientes es el destino preferido para enviar las remesas, después Calvillo y Rincón de Romos, de acuerdo al informe de Migración y Remesas México 2017. 

En el caso de los residentes en Aguascalientes nacidos en Estados Unidos, este estudio revela que en el estado viven cerca de 10 000 personas oriundas de este país con padre o madre nacidos en México. Y según el Instituto Nacional de Migración (INM), la cantidad de norteamericanos que no cuentan con algún familiar de origen mexicano, se ha mantenido entre los 285 y los 294 durante los últimos diez años, y son personas que se desenvuelven principalmente en el sector empresarial. 

Estados Unidos, bastión del comercio de Aguascalientes

En Aguascalientes se han establecido casi veinte empresas de capital estadounidense, dentro de las que destacan Diagraph Itw México, AGI-Shorewood Group US, Hexpol Compounding, Advanced Composites, por mencionar algunas. 

Las exportaciones hechas a EUA representan el 73.6 por ciento de las exportaciones totales del estado, cifra que supera a las de entidades como Puebla, Guanajuato, Veracruz, Ciudad de México, entre otras. Esto es el 38.8 por ciento del PIB de Aguascalientes, el sexto estado que más concentra su PIB en el país norteamericano. 

Los principales productos exportados por la tierra hidrocálida hacia la nación vecina fueron los automóviles de turismo y demás autotransportes, cuyo valor creció un 254 por ciento, llegando a los 2 000 millones de dólares en el 2014. 

El grupo de expertos de México, ¿Cómo Vamos? ha declarado que uno de los principales factores que determinó que los estados de la región del Bajío sean los que han crecido más en los últimos 10 años, es la fuerte integración comercial con Estados Unidos, especialmente en el sector automotriz.

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