Los mexicanos sabíamos que la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos de América nos vislumbraba tiempos difíciles por su tendencia nacionalista, proteccionista y anti mexicana. Afortunadamente los contrapesos que conforman la oposición y la ciudadanía han reprobado el primer año de su administración caracterizada por pataletas, el desmoronamiento de su equipo de gobierno, amenazas y mentiras que han hecho que la mayoría de sus compromisos de campaña no los haya podido ejecutar.

Los contrastes en la relación México-Estados Unidos los palpamos día a día, la cifra de repatriados en el primer año de gobierno de Trump bajó el 27 por ciento, mientras que el monto de remesas se incrementó en un 7 por ciento. Sin embargo, el Presidente estadunidense no deja de amenazar y de dirigir sus agravios a nuestro país. Actualmente, se siente revitalizado con la aprobación de la Reforma Fiscal, su primera victoria desde que asumió el poder el 20 de enero de 2017, en la que destaca la tasa corporativa del 21 por ciento.

Ante esto, Oswaldo Santin, jefe del SAT asegura que cambiar el domicilio fiscal de México a Estados Unidos es relativamente fácil, pero el impuesto se paga donde se genera la actividad económica y las utilidades. Por su parte, el sector empresarial y la Secretaria de Hacienda, ya se encuentran trabajando en tres mesas para definir cómo harán frente a la Reforma Fiscal de Trump, analizando medidas financieras y fiscales.

Comienza el 2018, y las alertas en la relación bilateral con el país vecino ya están, México debe atender las acciones de la Secretaria de Hacienda para enfrentar el efecto inmediato por el recorte de los impuestos a los empresarios norteamericanos y la continuación de la renegociación del TLCAN que se llevará a cabo en Montreal del 23 al 28 de enero, con la amenaza latente de Trump de abandonar la negociación.

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