Instalar en Las Vegas su propio restaurante de platillos mexicanos, es el sueño de Carlos Amézquita, quien nació en Estados Unidos, pero ama y promueve todo aquello que surja de México.

A los 16 años, en busca del llamado “Sueño Americano”, su padre viajó a esta ciudad proveniente del estado de Jalisco.

Su objetivo fue hallar empleo para poder enviar dinero a su casa, donde vivían de forma precaria. Aun cuando tenía novia, su necesidad de comer era mayor. Una vez instalado con empleo en Las Vegas, cuatro años después se trajo a la que se convertiría en la madre de sus tres hijos, entre ellos Carlos Amézquita, de 26 años.

Aunque nació en “el gabacho”, dice que su cultura y educación son totalmente mexicanas. Cuando era niño sólo hablaba español, pero al ingresar a la escuela se vio obligado a aprender el inglés. “Sin darme cuenta, poco a poco iba olvidando el español, hasta que mis papás comenzaron a exigirme que lo hablara. Hoy digo las palabras mochas, pero a diario lo practico y me sale mejor”, comenta a Notimex en entrevista.

Considera que es un privilegio saberlo, “porque aquí casi todos hablan el inglés y cuando se requiere español me ocupan como traductor de los clientes latinos y a ellos les encanta cuando les hablo el idioma de su origen”.

Desde hace dos años y medio Carlos Amézquita se desempeña como mesero en el restaurante Lago by Julian Serrano del Bellagio Las Vegas Resort & Casino. Asegura que disfruta mucho su empleo porque conoce a personas de todo el mundo. “Ha venido gente de Israel, India, Japón y muchos mexicanos.

Es una manera de mirar hacia otras culturas y costumbres”, dice. Sin embargo, no le fue sencillo hallar trabajo, pues el hecho de ser hijo de padres mexicanos obstaculiza sus anhelos de superarse. Aunado está el no haber concluido una carrera.

“Aunque haya nacido en Estados Unidos, las puertas no siempre permanecen abiertas para nosotros”. “Empecé a trabajar a los 18 años en Julian Serrano at ARIA, y de ahí el chef Julian me jaló para acá, y así es aquí, sólo obtienes trabajo si tienes conocidos o experiencia, de otra manera no lo logras.

“Sobre todo ahora es más difícil. Con la llegada del presidente Donald Trump las cosas se complican. Sin embargo, no pierdo la esperanza de sobresalir, pues aunque me gusta ser mesero, lo que en realidad quiero es poner mi restaurante de comida mexicana y mariscos”, resaltó.

Carlos Amézquita estudió hasta “high school” (secundaria) y no avanzó porque comenzó a trabajar de lo que hubiera. “Para ayudar en la casa, hay que empezar a trabajar desde chico y ya cuando ganas dinero no te dan ganas de segur en la escuela, te gusta lo que obtienes por trabajar.

No obstante, me interesa concluir mis estudios y ahorro para poner mi propio negocio, aquí en Las Vegas”.

En Lago by Julian Serrano, que está ubicado frente a las maravillosas Fuentes del Belaggio, se gana bien mientras los clientes le dejen propinas, de lo contrario, asegura que podría padecer su empleo. “Sí nos pagan el horario, pero el gobierno nos quita casi todo el cheque, así que realmente vivimos de las propinas.

Cuando vienen los extranjeros creen que el costo de sus alimentos ya incluye la propina, pero no es así y tampoco podemos decirles nada porque sería una falta de respeto.

“Hay días malos y buenos, como todo, y aunque trabajo de lunes a sábado de 11:00 a 16:00 horas, cuando me requieren también estoy en la noche y me gusta más porque hay un mayor número de clientes y dejan mejores propinas”.

Su casa le queda a media hora de camino del Lago by Julian Serrano, mientras que México a miles de kilómetros.

“Antes, de vez en cuando iba a Jalisco porque mis abuelitos y mis tíos viven allá. Ahora voy más seguido a verlos porque siempre ahorro para el viaje. Ya van tres años seguidos que voy a cada rato. Me gusta estar allá, pero también quisiera conocer otras regiones como Cancún o la Ciudad de México”.

De México le gusta su hospitalidad, su gente. “Todos son muy sinceros y muy amables. Los mexicanos son gente de corazón y no de dinero.

Ellos trabajan para sus familias, son muy humildes y te enseñan a apreciar más lo que tienes y lo que eres”.

Carlos Amézquita tiene novia. Todavía no son padres, pero cuando lo sean, procurará llevar a sus hijos a México para que valoren y aprendan de sus raíces. “Porque sí, vivo muy a gusto en Las Vegas, pero como México no hay dos”.

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