Rigoberto L., esposo de una trabajadora de un consulado mexicano en California, se salvó por “un pelito” de quedarse sin su permiso de trabajo debido a que su hija naturalizada ciudadana estadounidense, le solicitó la residencia y la obtuvo hace un par de meses.

Ya no depende del permiso del trabajo, pero cientos de dependientes de empleados de los consulados mexicanos en Estados Unidos se encuentran con los nervios de punta porque este año se les venció y ya no lo pueden renovar. Lo que es más grave, en 2021 ni a los propios empleados locales, el gobierno estadounidense les renovará las visas que les permiten permanecer y trabajar en el país.

En diciembre de 2015, la administración Obama eliminó de un plumazo los permisos de trabajo para los dependientes, esposos e hijos de miles de trabajadores locales de las representaciones diplomáticas contratados por los gobiernos extranjeros para laborar en Estados Unidos.

Se verán en apuros

Las nuevas reglas dictadas por el Departamento de Estado entraron en vigor a partir de 2016.

El año pasado fue la última renovación. Usualmente los permisos de trabajos duraban de dos a tres años.

En declaraciones a la agencia Prensa Asociada, el Departamento de Estado argumentó que dejaron de dar los permisos de trabajo cuando se dieron cuenta que eran el único país en el mundo que daba ese beneficio.

“Si no hubiera sido porque mi hija se casó con un estadounidense hace unos años y se hizo ciudadana, ahorita estuviera sin chamba – sobre todo si en la oficina para la que trabajo se les ocurre pedirme mi permiso de trabajo”, dijo Rigoberto, un mexicano quien pide no publicar su nombre completo por temor a perjudicar laboralmente a su esposa.

Muchos familiares de los trabajadores de los consulados no tienen la opción que a Rigoberto L. se le presentó de obtener la residencia a través de un hijo, un cónyuge; u otro alivio migratorio.

“La verdad que la eliminación del permiso de trabajo pone en serios aprietos económicos a la familias de los trabajadores, sobre todo en ciudades como Los Ángeles donde las rentas se han ido por los cielos. No se puede vivir con el sueldo de los consulados. En promedio, la renta de un departamento con una recámara por lo barato sale en $1,300 dólares”, dijo.

Añadió que los están obligando a ganarse la vida como lo hacen los indocumentados, en las sombras.

Gladys M., quien lleva 11 años de trabajar para un consulado de la Costa Este, dice que a su esposo de 42 años se le venció el permiso de trabajo en marzo. “Ha podido quedarse en ese empleo porque el dueño es su amigo, pero sabe que si cae una auditoría de migración, y le piden el permiso de trabajo, se va a quedar sin nada”, aclara.

Gladys, de 34 años, confiesa que viven con miedo a que su cónyuge se quede sin ingresos. “Yo gano en el consulado $2,600 dólares al mes, y pagamos de renta $1,600 dólares por un departamento pequeño de una recámara. Definitivamente no podemos vivir de un solo sueldo. Esa es la razón por la que no tenemos hijos”, dice.

Los trabajadores locales de los consulados de México en Estados Unidos que no son residentes o ciudadanos estadounidenses, consiguen permanecer legalmente en el país con una visa A2 que la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno mexicano les tramita a ellos y a sus dependientes.

Ellos conforman la mayoría de la fuerza laboral de los consulados, y son contratados como prestadores de servicio bajo un contrato que se evalúa, renueva o cancela cada año en el mes de diciembre. Una cláusula del contrato dice que puede ser cancelado en cualquier momento y sin justificación alguna. Esa es la razón por la que muchos trabajadores tienen mucho miedo de hablar con la prensa o dar sus nombres.

El Consulado responde

Sergio Tovar, vocero del Consulado de México en Los Ángeles, dijo que las disposiciones para la contratación de personal en las representaciones extranjeras en Estados Unidos nace del Departamento de Estado, que es el órgano del gobierno que regula – de acuerdo a la Convención de Viena – las prerrogativas con que cuentan las misiones consulares.

Añadió que no podían revelar el número de trabajadores que hay en Los Ángeles porque era información confidencial.

Sin embargo, en el verano de 2015, cuando se llevó a cabo un paro de labores en demanda de un 25% de aumento salarial en el consulado de México en Los Ángeles, el entonces cónsul de México en Los Ángeles (ahora subsecretario para América del Norte, Carlos Sada) reveló que tenían entre 130 y 140 empleados. De esa suma, 110 eran locales que caen en la categoría de contratistas independientes. El resto eran trabajadores del servicio exterior de México, cuyos hijos y cónyuges sí tienen derecho a una visa y a un permiso de trabajo.

El promedio salarial de estos trabajadores es de alrededor de $2,200 dólares al mes, libres de impuestos. Gozan de seguro médico, un mes de vacaciones pagadas al año y un mes extra de sueldo en diciembre, lo que en México se conoce como “Aguinaldo”, una especie de bono anual. Pero no tienen seguro de salud para sus dependientes, ni derecho a pensión. La visa 2A no les da ningún derecho a solicitar la residencia en un futuro.

En Estados Unidos, hay alrededor de 1,700 empleados no diplomáticos que trabajan en 50 consulados de México, la embajada en Washington, y en la Misión Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Sin visa y sin empleo

La abogada mexicana en derechos humanos, Susana Mercado, quien trabajó para que la Suprema Corte de México reconociera que los trabajadores de los consulados pueden entablar demandas por violaciones a los derechos labores en los tribunales mexicanos, dijo que no solo se acabaron los permisos de trabajo sino que también las visas para los empleados locales terminarán en 2021.

“Esto quiere decir que más de 1,700 empleados locales de los consulados en EEUU ya no podrán renovar sus visas para permanecer en Estados Unidos”, explicó.

Se trata de una decisión del Departamento de Estado tomada en noviembre de 2016 durante el gobierno de Obama.

Gladys M. dijo que ella acaba de renovar su visa A2 y solo se la dieron por cuatro años, justo se vence en 2021. “No sabemos qué va a pasar con nosotros, si va a ver un despido masivo en los consulados. Pero definitivamente en 2021 ya no nos podrán contratar. Tendrán que emplear residentes o ciudadanos”, indicó.

Lo que más lamenta es que el gobierno mexicano no haga nada por negociar con Estados Unidos que los trabajadores de los consulados como ella logren algún tipo de visa, como la que se da a los técnicos administrativos, u algún otro tipo de alivio migratorio que les permita permanecer y trabajar en este país, a ellos y sus familias.

Curiosamente ,estos cambios en las políticas hacia los trabajadores de los consulados vinieron meses después del movimiento nacional de demanda de aumento salarial del 25% , en el que solo lograron un alza de 4%.

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