Ayer publicaba parte de una ponencia que publiqué en el reciente Congreso Internacional Eumed sobre Migración y Desarrollo en octubre de 2017. Hoy extiendo parte de la síntesis de ayer abordando el tema de los derechos políticos de los migrantes mexicanos y tamaulipecos, ahora Resumiendo la experiencia de los mismos en cuanto la participación electoral desde el llamado Voto desde el Extranjero, derecho que tienen los migrantes con muy poca experiencia dada las recientes Reformas Electorales.

El voto de los mexicanos residentes en el extranjero:

Desde la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE) en 1977, la cuestión del voto de los mexicanos en el extranjero pasó sin pena ni gloria durante las décadas de los 70 y 80, y no es hasta la elección de 1988, en combinación con el crecimiento de mexicanos en Estados Unidos que los migrantes incidieron y mostraron tal activismo político, para que en la década de los 90 y a mediados de la década siguiente, varios sectores sociales y políticos exigieran la incorporación de los migrantes a la agenda legislativa electoral.

Destaca la reforma de 1996 sobre la no pérdida de la nacionalidad mexicana, y en 2005 la reforma para el voto de mexicanos residentes en el extranjero.

A esto, pronto se agregó el creciente interés de los partidos políticos por considerar a los migrantes como activos importantes en los procesos electorales, reconociendo la relevancia política para sus lugares de origen, así como entre la comunidad transnacional.

En el mismo sentido, podemos agregar el papel de los medios de comunicación con presencia Latina en Estados Unidos, quienes han tenido una función sobresaliente en la opinión pública de los migrantes en cuanto
a los acontecimientos político-electorales.

Después de las elecciones federales de 2000, varios partidos políticos canalizaron por la vía institucional la reforma legislativa en materia electoral para otorgar el voto a los mexicanos en el exterior.

La experiencia del voto migrante en 2005-2016:

Apenas en 1996 hubo cambios en la Constitución para que el mexicano pudiera votar sin importar la residencia; para el proceso electoral del 2005-2006 se promovió el voto extra territorial, pero solamente 32 mil 600 migrantes votaron, muchos de ellos no lo hicieron por no tener credencial vigente (solamente eran emitidas en México) y por miedo a ser detectados por migración al momento que les llegaran a sus domicilios los paquetes electorales (Andrade, 2017).

Tanto en la federación como en las entidades, el voto migrante no ha dejado buenos resultados, durante las elecciones de este año 2017 en el Estado de México, solamente 297 mexiquenses emitieron su voto; en Zacatecas durante el 2016 votaron 80 residentes en el extranjero; y en la Ciudad de México, 7 mil 915 eligieron a su jefe de gobierno en 2012.

Aunque para el migrante mexicano en Estados Unidos no sea prioritario el voto, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, recalcó que su papel es hacer cumplir su derecho.

“Los migrantes no rompen con sus países de origen. Salen a buscar lo que su estado o su país desafortunadamente no pueden ofrecerles. De ahí la importancia de que las instituciones de garantía contribuyamos de manera permanente y no sólo durante los procesos electorales, a la creación de condiciones para que nuestros migrantes puedan ejercer sus derechos sin importar el lugar en el que residen”, dijo Córdova durante la clausura del foro La Diáspora Mexicana y el Voto de los Mexicanos Residentes en Estados Unidos. (Andrade, 2017).

Durante las pasadas elecciones presidenciales de México, solo el 1 por ciento de mexicanos radicados en Estados Unidos emitió su voto. Es decir que, en el 2012, solo 40 mil connacionales votaron.

La cifra resulta menor si se toma en cuenta que en Estados Unidos viven alrededor de 33.6 millones de personas de origen mexicano, incluidos 11.6 millones que nacieron en México, según información de la Oficina del Censo estadounidense.

Este abstencionismo, según expertos, se debe a que los migrantes tienen poco conocimiento del tema, temen ser deportados o simplemente no está entre sus prioridades elegir a sus representantes.

Campaña del voto ausente:

La campaña a favor del voto ausente duró ocho años e incluyó la participación de mexicanos residentes en Estados Unidos (la mayor parte de ellos inmigrantes de primera generación) y sus organizaciones, quienes se dieron a la tarea de persuadir a legisladores y a dos presidentes mexicanos (Zedillo y Fox) de implementar leyes que reconocieran el derecho al voto ausente.

Entre 1998 y 2006, estos grupos participaron en una serie de actividades con el objeto de influir en los procesos políticos mexicanos; la coalición por los derechos políticos de los Mexicanos (CDPME) se encontraba a la cabeza de las diversas organizaciones involucradas a nivel nacional.

Fundada por inmigrantes mexicanos en 2001, la CDPME se convirtió en una coalición virtual de transnacionalistas a favor de voto ausente.

A mediados de la década del 2000 contaba con casi 400 afiliados individuales y 68 líderes de organizaciones sociales provenientes de 19 estados estadounidenses como California, Illinois, Texas y Arizona, además de una docena de simpatizantes en México (PRO, 2003, 2006).

La mayor parte de los afiliados eran activistas comunitarios y laborales o líderes de HTAS y federaciones, pero también se contaba con empresarios, profesionales, periodistas y académicos.

Independientemente del lugar de origen de sus miembros, a partir de 1998 se crearon una serie de organizaciones específicamente dedicadas a la campaña por el voto ausente.

Entre ellas se incluyen la coalición de Mexicanos en el exterior Nuestro voto 2000; la coalición internacional de Mexicanos en el exterior (CIME), con miembros en Texas, Chicago, Nueva York y Nueva Jersey; el consejo electoral Mexicano del medio oeste; el comité nacional Pro voto México 2000; la campaña nacional por el voto Ausente; migrantes Mexicanos por el cambio (MIMEXCA), fundada por líderes empresariales en California en 1998, y la
organización de Mexicanos en el exterior (OEM), fundada en 2003.

El instituto de Mexicanos en el exterior (IME) es una oficina para asuntos relacionados con los migrantes dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores, fue creado en 2002 por el presidente Fox.

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