Aunque existe un gran potencial para enviar y cobrar remesas por medio de esquemas de tecnología financiera (fintech), todavía hay retos que no sólo involucran a la regulación de este sector, como la conectividad en zonas rurales, donde empresas de telecomunicaciones no ven rentabilidad al llegar a ellas.

Durante el foro Inclusión Financiera de Migrantes y Comunidades de Origen en México, el titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Bernardo González Rosas, destacó los retos que hay que superar para tener una mayor inclusión financiera y así ofrecer a los connacionales que se encuentran en Estados Unidos y a sus familias servicios financieros más eficientes y de bajo costo al momento de enviar y recibir una remesa.

“La industria fintech es nueva e incipiente y ayudará a que esos flujos de remesas lleguen más fácil y a través de muchos mecanismos, como pagos electrónicos o monedas virtuales”, detalló durante su participación en dicho foro realizado en el Senado, donde en los próximos días se discutirá la Ley Fintech.

González Rosas recordó que durante el 2016 el ingreso por remesas al país fue de 28,000 millones de dólares, lo que significó un monto mayor a los ingresos petroleros y turísticos.

“La remesa promedio se ha incrementado en 44% en los últimos siete años al pasar de 346 a 490 dólares en el 2016; 95% de las remesas proviene de Estados Unidos”, comentó el funcionario de la SHCP.

Para Isabel Cruz Hernández, directora de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (Amucss), aunque se tenga un proyecto como nación de inclusión financiera que facilite el tema de las remesas, la realidad es que el problema de falta de telecomunicaciones, en especial de Internet en algunas regiones, es una traba para avanzar en esta intención.

“El problema que vemos en inclusión respecto a las telecomunicaciones es que el mercado se ha dinamizado, han bajado los precios y ha aumentado la cobertura, pero está claro que no hay cobertura para los más pobres”, detalló Cruz Hernández.

“El otro tema de la fintech es que si esas familias no tienen celular ni Internet, no van a poder usar esos servicios; esto es una provocación para que pensemos cómo incluimos, de manera integral, con un modelo diferente, a las comunidades más alejadas”, agregó Cruz Hernández.

Ante esto, el funcionario de Hacienda agregó que el gobierno ha impulsado la Red Compartida, que pretende ampliar la cobertura de telefonía celular de banda ancha a 98% de las comunidades del país.

“Sin duda con la Red Compartida se permitirá que otro tipo de tecnología como la que ofrecen las fintech llegue a otras localidades”, detalló González Rosas.

Asimismo, el funcionario enfatizó que otra parte de esta problemática está en manos de las instituciones financieras, por lo que existe un proyecto donde trabajan los gobiernos de China y Egipto, coordinado por el Banco Mundial, para probar modelos de negocio para que las organizaciones financieras sean una solución para la entrada y salida de dinero que requieren las familias de regiones que todavía no cuentan con servicios financieros.

“México es miembro de una alianza global de inclusión financiera que está echando andar el Banco Mundial con recursos de la fundación Bill y Melinda Gates. Vamos a probar es cómo poder tener modelos de negocio en estas zonas apartadas que sean sustentables, no nada más para la banca en México sino para todo tipo de intermediarios: queremos tener puntos de cash in o cash out en las localidades más apartadas, porque también son necesarios”, comentó.