El Consejo Nacional de La Raza anunció esta semana que cambiará su nombre al de Unidos US, abandonando la palabra que tiene profundas raíces pero que quizás haya dañado a la organización al querer avanzar hacia el futuro.

El cambio para eliminar el término “La Raza” tuvo origen en medio de una serie de reacciones negativas por parte de los conservadores y de un deseo del grupo a favor de los derechos civiles de ser más atractivo para los hispanos jóvenes en Estados Unidos.

El término raza tiene sus raíces en la época postrevolucionaria de México y en el Movimiento Chicano de Estados Unidos en la década de los setenta, el cual ayudó a que resultaran electos los primeros hispanos que ocuparon un cargo público en la nación. Con demasiada frecuencia siendo confundido con su significado literal en inglés “the race”, la raza ha sido utilizado para describir a las personas cuyas familias han inmigrado de países en Latinoamérica.

Pero en las discusiones en torno a la raza y la etnicidad, las cuales siempre están en constante evolución en Estados Unidos, algunos defensores hispanos piensan que el término es un tanto anticuado y ya no resulta útil en la época de una sociedad racialmente diversa, y del presidente Trump.

He aquí una mirada a la historia del término la raza en Estados Unidos:

• La Raza Cósmica

Después de la Revolución Mexicana, el filósofo cultural José Vasconcelos escribió su ensayo “La Raza Cósmica” en 1925 en respuesta a la retórica supremacista que salía de Estados Unidos y Europa.

Vasconcelos argumentaba que una “quinta raza” de gente había emergido en América, una que incluía a las razas de alrededor del mundo y trascendía a todas las demás.

La mezcla del viejo mundo con el mundo indígena, según escribió, fue “la base moral y material para la unión de todos los hombres en una quinta raza universal, el fruto de todas las anteriores y la amalgama de todo el pasado”.

José Ángel Hernández, profesor de Historia de la Universidad de Houston, dice que Vasconcelos se convirtió en el primer candidato presidencial mexicano que hizo campaña en Estados Unidos entre los mexicoamericanos. Fue ahí donde esparció su mensaje sobre “la raza cósmica”.

• El Movimiento Chicano

Después de la Segunda Guerra Mundial, algunos líderes mexicoamericanos a favor de los derechos civiles lucharon en contra de la segregación racial. También argumentaban que los mexicoamericanos eran blancos o “una clase aparte que no encajaba en la estructura racial de Estados Unidos dividida entre afroamericanos y anglosajones”.

Pero los activistas radicales del Movimiento Chicano de a finales de los sesentas y setentas redescubrieron el ensayo de Vasconcelos y rechazaron las nociones de que los mexicoamericanos eran blancos. Ellos establecieron el Partido La Raza Unida en el sur de Texas en 1970 y les dieron mayor poder político a los mexicoamericanos en Texas y California.

Postularon a candidatos al Concejo municipal y escaños en el consejo escolar y eventualmente para la gubernatura de Texas. María del Rosario Castro, madre del ex secretario de la Vivienda, Julián Castro y el congresista de Texas, Joaquín Castro, fue una activa integrante del Partido La Raza Unida.

En los mítines políticos en Texas y en las marchas en California para apoyar al Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Cesar Chávez, los activistas hispanos gritaban “¡Viva La Raza!”.

Fuera de la agitación política, un grupo más moderado fue conformado –El Consejo Nacional de La Raza– con la ayuda del financiamiento de parte de la Fundación Ford en 1968.

• Reacción Negativa Conservadora

El Consejo Nacional de La Raza se convirtió en una importante organización a favor de los derechos de los hispanos, acogiendo a candidatos presidenciales y recibiendo patrocinios de compañías tabacaleras, automotrices y petroleras.

Aun así, debido a las posturas tan directas del grupo en apoyo a los derechos de los inmigrantes, algunos conservadores han atacado a la organización de ser “antianglosajona” y señalan hacia el término “la raza” que porta en el nombre. Los críticos conservadores también muy a menudo confunden al Consejo Nacional de La Raza con el extinto Partido La Raza Unida, atribuyéndole erróneamente sus filosofías en torno a Aztlán –El mítico lugar de origen de los aztecas que según se ubica en el actual suroeste de Estados Unidos– a la ideología prevalente del NCLR.

Durante su campaña, Trump criticó a un juez federal que supervisaba una demanda impuesta en su contra al mencionar que era integrante de la Asociación de Abogados La Raza de San Diego.

Mike Madrid, un consultor republicano de California, dijo que tales ataques eran injustos. “Pero no puede ser de ambas maneras. No se puede tener a un grupo basado en la política de identidad y no esperar recibir reacciones negativas”, dijo. “Creo que otros grupos también cambiarán sus nombres”.

• Una población muy diversa

En Latinoamérica y parte de Estados Unidos, el día del Descubrimiento de América ha sido renovado como “Día de la Raza”.

El día conmemora el momento en que los europeos tuvieron contacto con las poblaciones indígenas creando eventualmente una nueva población mestiza.

Pero Claudia Milian, directora de Estudios Latinos en el Sur Global en la Universidad Duke, dijo que el término no es incluyente para los hispanos estadounidenses como algunos podrían llegar a creer, y más bien es un término mexicoamericano.

La población hispana en Carolina del Norte, por ejemplo, contiene a muchos inmigrantes indígenas de Centroamérica que siempre se muestran sospechosos de cualquier discusión de teorías raciales ya que por lo general significan la destrucción de su forma de vida y cultura, dijo Milian.

“Es por eso que no sé si la raza funcione para algunos inmigrantes indígenas aquí”, dijo Milian.

“Después de todo, para ellos, fue la raza la que intentó borrarlos de la faz de la tierra”, concluye.

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