Incrementan remesas 61% poder de compra de los más pobres en tres años. Ahora peligran

Más de 1.3 millones de familias dependen de las remesas como su principal fuente de ingreso.

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Si hay una arista positiva de la depreciación del peso frente al dólar son las familias receptoras de remesas.

El poder de compra de esas familias se incrementó 61% de 2013 a 2016 en pesos constantes, de acuerdo con el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).

Es decir, descontando el incremento de precios, este porcentaje traduce el poder de compra real que obtuvieron los hogares receptores.

El aumento del poder de compra se debió a dos circunstancias: la depreciación del peso frente al dólar y el aumento del número de remesas.

En promedio en 2013, el dólar se cotizaba en 12.77 pesos a la venta. En 2016 en promedio se venndió en 18.86 pesos.

Entre 2013 y 2016 el peso se devaluó cerca de 70%. Si en 2013 una familia recibía 300 dólares estos significaban 3,930 pesos. En 2016 los mismos 300 dólares se tradujeron en promedio en 5,640 pesos.

De esta manera, cuando un familiar envía una cantidad de dinero en dólares y estos significan más pesos que antes, estos hogares tienen un mayor poder de compra, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Y no sólo hubo un aumento de los ingresos por efecto de la depreciación, sino que el monto de las remesas aumentó.

De 2013 a 2016, las remesas que entraron a México aumentaron 53.6%, de 1,530 millones a 28,542 millones de dólares. El monto de envío promedio aumentó también en 15 dólares.

Las remesas venían creciendo a ritmo constante desde el segundo semestre de 2014, fecha en que el peso comenzó a depreciarse fuertemente frente al dólar.

Sin embargo, en el último semestre de 2016 el crecimiento del envío de remesas se ha acentuado. Si comparamos el periodo que va de septiembre de 2015 a abril de 2016, las remesas sumaron 16,591 millones dólares. Para el mismo periodo en 2016-2017 las remesas fueron de 18,246 millones de dólares.  En mayo y septiembre de 2016 tocaron máximos no vistos desde 2008.

Esto se explica, en parte, por el temor a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumpla la promesa de construir un muro fronterizo, explica el especialista del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), René Maldonado.

El presidente Donald Trump ha propuesto dos vías para controlar el envío de dinero a México: ponerle un impuesto a las remesas o hacer que las compañías financieras que hacen transferencias de dinero soliciten los papeles de residencia a los que deseen hacer esa transacción.

Al tener un futuro incierto en cuanto a trabajo y a las facilidades de las transferencias bancarias, las personas en Estados Unidos han “pedido prestado e incluso sacado sus ahorros” con tal de enviar más dinero a México, explica el especialista.

“La incertidumbre de los migrantes mexicanos acerca de si sus envíos de remesas desde Estados Unidos pudieran enfrentar más adelante restricciones administrativas para efectuarlas o incluso la imposición de gravámenes, también podría haber acelerado el ritmo de tales transferencias”, expone el reporte del Cemla de junio de 2017.

 

 Hogares mexicanos fueron los que más se vieron beneficiados por el incremento en las remesas el año pasado.

El beneficio de las remesas es sustancial para la economía mexicana porque los hogares que típicamente las reciben se encuentran en los estratos más pobres de la población, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Tan solo en el decil I y II, 154,225 familias, se concentran el 50% de los ingresos por remesas del país.

Durante 2014, las tres principales entidades con mayor flujo de personas a Estados Unidos fueron Oaxaca con 11.6% del total de migrantes, Michoacán con 10% y Guerrero con 7.8%.

Coincidentemente, los estados del país que mayor dependencia tienen de las remesas son: Michoacán, Guerrero y Oaxaca, donde representan 7.1, 6.8 y 5.6% de su PIB, respectivamente, de acuerdo con datos del Anuario de Migración y Remesas 2016 realizado por BBVA Research.

Sin las remesas, familias y estados enteros podrían ver afectada su economía.

Un millón de mexicanos caerían en pobreza si no tuvieran este ingreso de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014 (Enigh) del Inegi.

¿Remesas peligran?

No obstante, hay señales de alarma porque “la tasa de crecimiento [de las remesas] dejará de ser tan acelerada y, ante la incertidumbre de las políticas financieras y migratorias [de Estados Unidos], incluso puede parar” según el Banco Mundial.

En 2016 las remesas que entraron a toda América Latina desde ese país fueron 70,369 millones de dólares. 38% de estas se dirigieron a México.

Las estimaciones para 2017 del organismo financiero colocan a las remesas en 75,500 millones de dólares, lo cual es un crecimiento de apenas el 3.3% con respecto a 2016.

Mientras que en 2016 las remesas vieron un repunte de 12.4% anual  para todos los países de Latinoamérica.

En lo que respecta a México, porque los trabajadores tenían empleo y su remuneración promedio anual aumentó en casi 2,000 dólares en Estados Unidos en comparación con 2015 de acuerdo a la Cemal.

66% de los mexicanos que viven en Estados Unidos mandan remesas a México.

Sin embargo, las proyecciones respecto a desempleo en este sector para 2017 no son tan alentadoras, apunta el analista de Diálogo Interamericano -organización en Washington experta en temas migratorios, Manuel Orozco.

La cifra de latinos desempleados pudiera llegar al finalizar el año a 6.5%, en 2016 el promedio de desempleo entre este grupo fue de 5.3%.

“El efecto Trump tendrá un impacto sobre el número de ocupados”, comenta. De ser así, la cantidad y número de remesas recibidas disminuirán.

Entrada primordial de ingreso a México

Sin las remesas los pobres de México serían aún más pobres.

En 2016, la entrada total de remesas al país sumó 28,542 millones de dólares, de acuerdo con datos del Cemla.

Ajustado por inflación esta cifra es un aumento de casi 25% respecto al 2015 y representa más del 4% del Producto Interno Bruto de 2016.

Una cantidad significativa de hogares depende de las remesas no para complementar su ingreso sino como fuente de ingreso primordial, por lo que una variación en la llegada de estas sería muy perjudicial.

Casi 1.3 millones de familias tienen a las remesas como la principal fuente de ingresos de sus hogares, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Dicho de otra forma, 4% de los hogares mexicanos dependen de las remesas para subsistir.

En promedio, los migrantes envían 336 dólares de manera mensual a México según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2016.

Esa cantidad se traduce en 6,027 pesos de manera mensual al tipo de cambio de 18 pesos, que es más de lo que gana el 70% de la población, quienes perciben entre 5,000 y 6,000 pesos mensuales, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2014, la más reciente del Inegi.

Actualmente 66% de los mexicanos que viven en Estados Unidos manda remesas a México.

Hace 10 años era diferente, pues solo el 50% de ellos enviaba dinero de acuerdo con el analista de Diálogo Interamericano -una organización de Washington experta en temas migratorios- Manuel Orozco.

Aunque esto podría cambiar y con ello la situación financiera de miles de mexicanos.

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