Aunque no existe una estadística porque se manejan en la clandestinidad, los niños migrantes no acompañados que viajan a Estados Unidos para reunirse con su familia son objeto de vejaciones, al contratar los propios padres a traficantes de personas.
Alberto Xicoténcatl Carrasco, director de Casa del Migrante, dijo que este sector de la población no utiliza albergues de la sociedad civil, porque los padres mandan por ellos, una vez que el padre de familia logra hacerse de su estabilidad económica.
El activista explicó que precisamente los padres contratan los servicios de los traficantes de personas, quienes llevan a los pequeños en camiones de carga.
Quienes sí utilizan los albergues son las personas de bajos recursos económicos y que van acompañados ya sea por su papá o mamá, el paso de la familia migrante es más lento y los tienen que ir cuidando porque se les enferman en el trayecto, e incluso llegan a triplicar el tiempo de llegada de una persona que viaja sola y que hace un lapso de 45 días en promedio para poder llegar al vecino país del norte.

SON PRESA FÁCIL DE BANDAS
En el rubro de los niños migrantes no acompañados, se carece de una estadística o cifras, ya que todos viajan en la clandestinidad, por lo que no hay forma de saber cuántos son.
‘‘No hay aproximados, no hay estadísticas oficiales, hay desconocimiento, el estado no sabe cuántos niños están pasando por México, pero atraviesan todo el territorio mexicano, inclusive Coahuila con la intención es llegar a Estados Unidos’’, dijo Xicoténcatl Carrasco.
Los menores que viajan solos son presa fácil de las bandas que trafican con niños y pueden ser objeto de explotación sexual, delito muy común en México y el resto del mundo, además de que pueden perder la vida al viajar en vehículos de carga.

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