Las historias de cientos de migrantes que cruzaron la frontera a Estados Unidos han quedado inmortalizadas en los objetos que sus propietarios fueron dejando en su arriesgado camino hacia el «sueño americano».

Las mochilas roídas por el bravo sol del desierto de Arizona, que una vez guardaron ropa, esperanzas y sueños, ahora narran la travesía de los hombres y mujeres que las llevaron a cuestas por el inhóspito terreno fronterizo como parte de una exhibición de arte en una galería de Manhattan.

Las 700 mochilas pertenencias a migrantes que cruzaron ilegalmente la frontera de Estados Unidos son los ladrillos de un muro que se exhibe en el Sheila C. Johnson Design Center of The New School, en 2 West 13th Street, Manhattan.

«Ahora, más que nunca, después de una campaña presidencial que se alimentó de la retórica anti-inmigrante y xenófoba, es absolutamente crítico profundizar en la experiencia de los migrantes y plantear preguntas sobre el futuro que pueden tener para las miles de personas que han huido de la extrema pobreza, la violencia de los cárteles de drogas y la inestabilidad política hacia el sur”, dijeron, en un comunicado de prensa, los curadores de la exposición que se inauguró recientemente en el recinto.

«Construimos este muro de mochilas”, dijo el artista y fotógrafo Richard Barnes, quien ayudó a crear la exhibición, ante la repetida promesa del presidente Donald Trump de construir un muro a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México.

Los curadores dijeron que las mochilas expuestas contenían ropa, fotografías y otros artículos personales para garantizar la supervivencia en el agreste desierto de Sonora.

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La exposición, denominada «State of Exception», es el resultado de un proyecto iniciado en la Universidad de Michigan por el antropólogo Jason De Leon y ampliado por Barnes y la artista y curadora, Amanda Krugliak.

«Con esta exposición, nos complace declarar las galerías del Sheila C. Johnson Design Center como un sitio de inclusión en el que los migrantes son bienvenidos”, dijo Radhika Subramaniam, directora del centro.