Entrevista. El Instituto Matías Romero, encargado de la instrucción al Servicio Exterior Mexicano desde 1974, enfoca sus recursos a la materia de protección consular, señala su directora Natalia Saltalamacchia. Los retos que más preocupan son el apoyo a connacionales y generar los espacios legales para defender sus derechos, afirma

Las nuevas circunstancias migratorias han llevado al Instituto Matías Romero (IMR) a modificar la capacitación de los integrantes del Servicio Exterior Mexicano, sobre todo en materia de protección consular.

Natalia Saltalamacchia Ziccardi, directora general del Instituto Matías Romero, destacó, en entrevista con Crónica, que los retos en Estados Unidos que más preocupan son proteger a los mexicanos que viven allá, darles la asistencia consular que requieren y tener la posibilidad de generar espacios legales para defender sus derechos.

“Desde ese punto de vista, el Instituto Matías Romero ha alineado sus recursos desde antes, desde inicios del año 2016, para que la capacitación continua que realizamos a los miembros del Servicio Exterior y a los funcionarios que trabajan en los 50 consulados de México en Estados Unidos y en la embajada tengan los elementos de última línea para realizar esa protección”, expresó.

Cursos, diplomados y talleres son impartidos por el Instituto, ya sea presencial o a través de un campus virtual, en el que participan, además de los cónsules de protección, los titulares de los consulados, algunos de los cuales no habían participado en ese tipo de capacitación o no son miembros del Servicio Exterior Mexicano, “y que con mucho gusto y con mucho interés decidieron entrar a capacitarse en línea con los materiales que estamos poniendo sobre la mesa, lo cual es una señal de que todo mundo está poniéndose las pilas”.

Y añadió: “Yo diría que hay una sensación de alarma, pero los recursos humanos que tenemos ya eran muy buenos, y lo que tuvo que hacer el Matías Romero fue, sobre esa base, poner a disposición todavía más instrumentos de capacitación”.

NUEVAS CIRCUNSTANCIAS. Creado en 1974, el Instituto Matías Romero tiene la función, como academia diplomática, de formar y capacitar a los integrantes del Servicio Exterior Mexicano que, a decir de Saltalamacchia Ziccardi, ahora enfrentan una nueva etapa en las relaciones internacionales.

Todo tiempo pasado fue mejor, reza el dicho popular, pero la directora del IMR señaló que más bien las circunstancias han cambiado. Ahora el mundo es más complicado.

A mediados del siglo pasado “había un mundo menos complicado, pero las relaciones internacionales se han hecho cada vez más complejas. Y ya no es un tema de tener hombres y mujeres que tengan solamente una enorme cultura, que manejen algunos idiomas, que desde la cuna los manejan; o que hayan podido tener el privilegio de estar en una élite intelectual del país. Todo eso desde luego aporta, pero ya es insuficiente.

“Los hombres y mujeres que hoy en día están en la diplomacia van a tener que tratar asuntos que son de una complejidad técnica impensable en las décadas primeras del siglo 20. Ahora necesitamos gente que sea superespecialista”.

Se requiere que puedan atender no sólo una agenda política o de derecho internacional público, sino que tienen que incorporar conocimientos técnicos y científicos para atender temas como, por ejemplo, el cambio climático. “Por eso es distinto el tipo de diplomático que tenemos”.

Maestra en Relaciones Internacionales por la Johns Hopkins University, Saltalamacchia Ziccardi destacó que hay transparencia en los procesos de ingreso y la meritocracia es la piedra angular para el ingreso al Servicio Exterior.

“No hay un tema de familiares, amigos, políticos que apoyan, de eso estamos muy convencidos, de esa transparencia y de esa meritocracia. Hoy en día tenemos funcionarios que son no sólo de alto nivel porque tienen buenas intuiciones diplomáticas o porque ya traen consigo estas habilidades, sino que son buenos diplomáticos porque continuamente reciben capacitación y educación”.

RENOVACIÓN. Directora del IMR desde noviembre del 2015, Saltalamacchia Ziccardi resaltó que introdujo nuevos temas de capacitación, como el de equidad de género y promoción turística y comercial.

Mencionó que los cursos abordan temas de relaciones internacionales y diplomacia, negociación multilateral, finanzas internacionales, comunicación oral, escrita, diplomacia digital.
“El Instituto Matías Romero tiene cursos propios. Estoy muy orgullosa de decir que tenemos el Diplomado de Protección en el marco de la diplomacia consular, que generamos nosotros, pero que sobre todo lo hicimos de una manera muy a tiempo y muy oportuna para hacerle frente a una necesidad inminente de capacitación en este momento”, refirió.

Este año, abundó, se impulsará un nuevo curso sobre las comunidades mexicanas en el exterior.

“La mayoría están en Estados Unidos. Éste es un curso sobre el trabajo que hace el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, y las estrategias que tenemos para vincularlos con esa comunidad también desde el punto de vista social y económico, y cómo hacemos que la diáspora se empodere y al mismo tiempo participe en el desarrollo de nuestro país”, refirió la también doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Complutense de Madrid.

“En cuestión de género, una de nuestras grandes misiones durante esta gestión ha sido avanzar en la cultura de la equidad dentro del Servicio Exterior Mexicano. Estamos haciendo esfuerzos muy importantes, (porque) hay inercias muy masculinas en el sector público en general”, dijo la académica del ITAM.

Añadió que el curso sobre Promoción Turística y Comercial se enmarca en la necesidad de diversificación que tiene el país, para que “la relación bilateral México-EU no sea la única, o la que reciba una atención que le resta capital humano y energía política al resto del mundo”.

DÉFICIT. Saltalamacchia Ziccardi refirió que los concursos de ingreso al Servicio Exterior Mexicano son cada dos años, con generaciones en promedio de 30 personas en la rama diplomático-consular y 30 personas en la rama técnico-administrativa.

Reconoció que es difícil ingresar al servicio exterior, ya que hay pocas plazas y la demanda es alta. Tan sólo el año pasado respondieron a la convocatoria mil 300 aspirantes. “Si pensamos en las necesidades de la diplomacia, creo que todos estamos convencidos en la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero también entre los especialistas, de que sería deseable tener un Servicio Exterior un poco más numeroso, porque si tomamos en consideración el número de integrantes del servicio exterior (mil 300) en proporción a los 120 millones de habitantes que tiene México, es un servicio exterior chico.

“¿Por qué no se realiza un reclutamiento más amplio? Bueno, básicamente porque hay pocas plazas. Ojalá se abrieran más, yo sería de esa idea. (Eso) depende de que haya una definición política de que sin duda ésta es una buena estrategia y un buen curso de acción”, señaló.

Se requiere, enfatizó, “que todas las entidades que conforman el Estado deben reconocer la importancia del Servicio Exterior, en esta coyuntura todavía más, y prestar también su apoyo desde el punto de vista económico y político al trabajo que hacen estos diplomáticos de carrera”.

 

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