La Red Fronteriza por los Derechos Humanos dice que desde que Trump ganó la elección presidencial se triplicaron las solicitudes para las capacitaciones.

Personal del consulado de México también entrega información sobre el apoyo a los paisanos.El Paso, Texas y Nueva York
“¡No abran la puerta! Tienen derecho de no abrirla si llegan agentes de inmigración a sus casas. Pidan que les muestren la orden de cateo por la ventana o, en su caso, que se las arrojen debajo de su puerta. A veces ni siquiera traen una. Si es el caso, no digan nada. Tienen derecho a estar callados. La policía tampoco los puede revisar arbitrariamente en la calle o en su trabajo. Si llegan a detenerlos, tienen derecho a no firmar ningún papel y, sobre todo, tienen derecho a un debido proceso”.

Más de veinte migrantes mexicanos en Estados Unidos escucharon atentos las indicaciones, como si de éstas dependiera su estancia en el país.

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Hace 18 años que la Red Fronteriza por los Derechos Humanos imparte talleres para la comunidad migrante en Texas. Se trata de que conozcan sus derechos para saber qué hacer en caso de una redada, para prevenir un arresto injustificado y hasta una deportación. Este colectivo asegura que desde que Donald Trump ganó la elección presidencial, en noviembre pasado, se triplicaron las solicitudes de las capacitaciones, que se dan en casas, escuelas y parques.

Ayer, seis integrantes de esa organización civil estuvieron en El Paso, en una secundaria con presencia mayoritaria de migrantes mexicanos. La plática fue para los padres de los estudiantes. El consulado de México en esa ciudad también envió personal para complementar la información sobre la ayuda gubernamental que se puede otorgar a los paisanos.

Los migrantes se sorprendieron cuando les informaron que los fundamentos de su defensa están plasmados… en la Constitución de Estados Unidos de Norteamérica. Las ponentes —tres mujeres de la asociación civil y dos del consulado— basaron su exposición en cinco enmiendas: la primera, la cuarta, la quinta, la sexta y la décimo cuarta.

“La enmienda uno habla básicamente de nuestras libertades: expresión, religión, asociación. Por ejemplo, lo que estamos haciendo aquí, reunirnos pacíficamente. No pueden venir y llevarnos a la fuerza. También tengo derecho de expresarme libremente: si algo no me gusta, yo puedo poner un cartelón, porque ese es mi derecho”, explicó Margarita Arvizu, de la Red Fronteriza.

La mujer, con firmeza, hizo énfasis en la cuarta enmienda:

“Nos ayuda en caso de que llegue migración a nuestras casas, o la policía, o quien sea (no queremos que suceda, pero si pasa estamos libres de revisiones arbitrarias). Esto quiere decir que si tocan a su puerta, ustedes tienen el derecho de no abrirla, ¿ok? No la abran. Si ellos te dicen: ‘Usted me tiene que abrir’, tú contestas: ‘Yo me apego a la enmienda número cuatro y yo tengo derecho de que no entre a mi casa’, ¿ok? Pero tienes que decir: ‘Me apego a la enmienda'”

Arvizu pasó a la quinta y sexta enmiendas. A decir de las propias integrantes de esa organización civil, los talleres imparten todos los días en diferentes puntos de Estados Unidos.

“Los agentes te pueden amenazar: ‘Te voy a quitar a tus hijos, se va a quedar el gobierno con ellos’, bla bla, bla… infinidad de cosas. Ellos usan estrategias para asustarte e incomodarte. Entonces, es mejor guardar silencio. Tú dices: ‘Tengo derecho a permanecer callado'”.

Arvizu continuó con el peor escenario.

“Si nos llevan arrestados… bueno, ya ni modo, no pudimos evitarlo. Entonces ya cuando esté ahí —donde me tengan—, me voy a apegar a la enmienda número seis, que dice que yo tengo derecho a no firmar ningún documento”.

Algunos tomaron notas, otros solo miraban atentos, los menos observaron los folletos que las integrantes de la red fronteriza y del consulado repartieron. Poco después algunos hicieron preguntas, todas respecto a lo que pueden hacer los agentes de inmigración.

“Si llegan a tu casa, siempre deben pedirles la orden de cateo, ésta dice a quién van a ir a revisar, quién es la persona y, a veces, hasta trae fotografía. Debe traer la fecha vigente y tiene que estar firmada por el juez, así como un sello del juzgado”, mencionó Susana Herrera, también de la red fronteriza.

“Hay veces que llevan un papel y nosotros con los nervios ni siquiera podemos ver si están todos estos elementos que les estoy diciendo. A veces llevan la orden de otra persona. Si es el caso, tú le dices: No, disculpe, pero aquí no vive esa persona y no le voy a abrir”, abundó.

Claudia Díaz, también de la organización, aconsejó utilizar el idioma como escudo:

“Si ellos no saben español es su problema. Yo hablo español y están llegando a mi casa, por lo que tienen que hablar mi idioma. Si no, me apego a mi quinta enmienda y no hablo nada.”

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No todo se quedó en la teoría. Las integrantes de la red fronteriza organizaron una dinámica en la que simularon la llegada de oficiales de inmigración, del temido ICE, a sus hogares. Le pidieron a dos hombres que hicieran el papel de agentes y salieran del salón. El resto —la mayoría mujeres— se quedó en el interior.

Ambos tocaron la puerta, exigieron que les abrieran, que los dejaran entrar. La mayoría de los migrantes se pasmó. Apenas una o dos personas respondieron. Unos segundos después entraron los hombres y, en inglés nítido, pidieron que los indocumentados se tiraran al piso, mostraran sus identificaciones y revelaran su estatus migratorio en EU.

“Tenemos derecho a estar callados, a no decir nada…”

Ante esa respuesta, los supuestos agentes no pudieron revirar. Por un momento los mexicanos triunfaron.

“De eso se trata, de que ustedes sientan ese alivio, de que se sientan fuertes. Acuérdense: la educación da poder, nosotros nos tenemos que educar, si no estamos educados, vamos a estar siempre temerosos”.

Más “consejos tácticos”

Varias organizaciones defensoras de los inmigrantes en la ciudad de Nueva York y el resto de Estados Unidos también están brindando sesiones de capacitación que ofrecen consejos tácticos a quienes temen ser deportados.

Las sesiones son impulsadas como una manera de prepararse ante lo que esperan que sea una campaña de represión contra los inmigrantes sin residencia legal bajo el presidente Donald Trump.

La idea es crearse tan pocos problemas como sea posible si se topa con agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos.

Las sesiones informativas, llamadas “conozca sus derechos”, también han sido impulsadas por algunos grupos en Nuevo México y El Paso.

El objetivo es orientar a los inmigrantes sobre cómo rechazar legítimamente los intentos de detenerlos, utilizando principalmente tácticas diseñadas para evitar que los agentes se enteren de algo que desconocen. El gobierno no puede deportar a alguien a menos que pueda demostrar que está ilegalmente en EU.

Incluso las personas que residen ilegalmente en el país tienen derechos constitucionales, destacaron.

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