La pretensión de Donald Trump de grabar las remesas de los mexicanos que viven en Estados Unidos “es una tontería, imposible de aplicar”, afirma el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Sector Privado (Ceessp), Luis Foncerrada Pascal.

Esa medida no puede llevarse al cabo porque el gobierno estadounidense “tendría que imponer un control de cambios generalizado no sólo de los envíos a México, sino de todos los envíos al mundo”, añade.

Además, deberá decir “qué pasará con los envíos de las empresas porque los flujos de capital son totalmente libres, así que no tiene sentido gravarlos”.

Pero si de todos modos Trump insiste en hacerlo sólo con las remesas dirigidas a México, pues entonces, dice Foncerrada, “triangulamos los envíos y los mandamos primero a Canadá y después, ¿qué?, ¿Trump gravará también los envíos a ese país? O los mandamos a Suecia, qué importa, y de allá para acá”.

Discurso

La propuesta es tan absurda, indica el analista, que ya se dejó de hablar de eso en Estados Unidos.

Según Foncerrada Pascal, el discurso del presidente norteamericano es político, para atender a sus bases electorales, pero no tiene sustento económico.

Un ejemplo más de esto, añade, es su propuesta de recuperar para Estados Unidos los empleos que se perdieron, supuestamente por la salida de empresas norteamericanas a países como México, donde se pagan salarios más bajos.

Está en chino

“¿Pero en dónde va a crear Trump más empleos?”, pregunta el entrevistado. “Actualmente la tasa de desempleo en Estados Unidos es mínima, es la más baja de los últimos años y el país está casi en pleno empleo. En este sentido está en chino que se creen más empleos, no hay manera…”.

Otra incongruencia de Trump, afirma Foncerrada Pascal, es su propuesta de reducir el déficit de la balanza comercial de Estados Unidos con México, cuando el déficit de ese país con China es cinco veces más grande y el déficit con Alemania es mayor, igual que con Japón.

Regresar a Estados Unidos a las empresas de la industria automotriz para reducir ese déficit, como ha propuesto Trump, es otra propuesta casi imposible de aplicar “por el grado de integración de las compañías mexicanas y norteamericanas que participan en esa industria”, explica el director del Ceessp.

Impuestos

Otra idea fallida de Trump es su propuesta para impulsar el regreso de las empresas estadounidenses instaladas en el exterior, ofreciéndoles bajar los impuestos de 35 a 20 por ciento.

Hacerlo, sin embargo, ocasionaría un gran déficit fiscal en Estados Unidos, “que no es tan fácil de cubrir”, dice Foncerrada Pascal, quien estuvo en Mérida para impartir un curso en la Universidad Anáhuac-Mayab.

“Por eso Trump inventó otro impuesto, el de ajuste fronterizo, que es muy difícil de aplicar porque grava las importaciones y exenta las exportaciones. Si se llegara a aplicar, sería terriblemente costoso para los consumidores americanos porque subirían los precios de todas las mercancías”.

Respecto a la política antinmigrante del presidente estadounidense, el entrevistado señala que es una incongruencia más de él. “La verdad es que en Estados Unidos hay una enorme escasez de mano de obra”.

Buenas noticias

Sin embargo, añade, dentro de todas estas políticas contradictorias, surgen noticias buenas como la de hace algunos días con la confirmación del nombramiento de Wilbur L. Ross como secretario de Comercio.

“Eso es bueno porque ya hay una contraparte, un interlocutor que no existía y lo primero que éste dijo es que Estados Unidos y México iban a encontrar un esquema en el TLC que beneficie a todos. Esa declaración bastó para que nuestro tipo de cambio baje quince centavos”.

Respecto a la situación de México, el doctor Foncerrada manifestó que el gobierno federal aumentó desmedidamente la deuda pública, pero disminuyó la inversión en obras a niveles sólo vistos en 1940.— HERNÁN JAVIER CASARES CÁMARA

México Finanzas

El director del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Sector Privado (Ceessp), Luis Foncerrada Pascal, habla de las finanzas públicas de México.

Deuda e inversión

El gobierno, dice, aumentó la deuda pública y disminuyó la inversión en obras.

Saldos

La deuda pública en diciembre de 2012 era de 6.3 billones de pesos, informa el analista. En diciembre de 2016 llegó a 10.3 billones; es decir, aumentó casi un 68%. La inversión pública, por su parte, ha ido cayendo. En 2016 fue igual al 3% del PIB, un porcentaje que no se veía desde 1940. Es decir, el endeudamiento no se usó para invertir, sino para gasto corriente y gasto social, aunque sin reducir la pobreza y la desigualdad”.

¿Y el dinero?

Otra asunto que llama la atención, señala Foncerrada, es que los ingresos del gobierno federal cayeron por la baja en los precios del petróleo, pero el descenso fue más que compensado por el incremento en el Impuesto sobre la Renta y en el Especial sobre Producción y Servicios, que se cobra a las gasolinas. Por este motivo, los ingresos del gobierno crecieron 10% en 2016, cuando la economía subió apenas 2%. Es decir, los ingresos aumentaron cinco veces, lo mismo que su deuda, pero la inversión bajó.

– See more at: http://yucatan.com.mx/merida/no-gravarian-remesas-ee-uu#sthash.pUqlhiF6.dpuf