Hugo Castro: Activismo Sin Fronteras

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Nacido en Salinas, California, Hugo Castro ha visto muy de cerca las dificultades que los trabajadores que llegan de otros países, al igual que los ya radicados en Estados Unidos, viven cotidianamente.

Hoy en día, Castro funge como coordinador en Baja California de Ángeles de la Frontera. Su labor lo lleva a buscar recursos y alianzas binacionales con el propósito de brindar apoyo y recursos a los trabajadores viajeros quienes se encuentran varados en las ciudades fronterizas de Baja California.

Castro ha tenido varias etapas de vida. Una de etapa que lo encaminó a llegar a este llamado fue su tiempo como dueño de un taller mecánico en Mexicali, Baja California. Poco a poco, su negocio dejó de ser redituable y Castro vivió un momento desesperado. En un momento bajo, el aceptó una oferta que jamás hubiera tan siquiera considerado.

“Entre en desesperación y depresión por perder mi taller. Alguien por ahí sabía que yo era ciudadano americano, y en 2001 y cometí la burrada de aceptar llevar un carro con narcóticos hacia Estados Unidos por mil dólares”, dijo Castro. “Perdí mi taller y no vi a mis hijos por dos años; no ver a mis hijos fue lo que me hizo sufrir más que nada”.

Castro fue encarcelado por transporte de narcóticos del 2001 al 2003. Dentro de la correccional, Castro tuvo la oportunidad de estudiar cursos universitarios de primer y segundo año y recibió con su título de asociado en negocios. Al regresar a la libertad, Castro continuó con sus estudios e ingresó a la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), de donde se tituló en 2006.

Hugo comenzó a colaborar con Ángeles de la Frontera en 2009, después de que un profesor de SDSU lo invitara. Desde entonces, Castro ha sido una de las primeras personas listas y dispuestas a ayudar en varias causas humanitarias en la región.

“El profesor Rogelio Reyes me invitó a participar con [Ángeles de la Frontera]. Inicié con la marcha anual del migrante y en esa ocasión fuimos cementerio de Holtville, California, donde hay más de 500 personas no identificadas que han muerto cruzando la frontera,” respondió Castro acerca de su primera vez trabajando con Ángeles de la Frontera

En abril del 2010, a raíz de un arresto no justificado, Castro buscó protestar su detención quemando su título universitario en el campus principal de SDSU. El Dr. Sergio Elizondo, otro profesor de Castro en SDSU, y líder activista chicano, recomendó a Castro luchar contra otras injusticias y lo dirigió a Mexicali, en donde siempre hay labores sociales que realizar.

“Luchamos en contra de la SB1070 de Arizona y organizamos marchas del día del trabajador entre muchas cosas más. Yo no me había dado cuenta antes de lo dura que estaba la situación del migrante, así que comencé a dar más y más apoyo en Mexicali y en el Valle Imperial”, recuerda Castro acerca de sus primeras acciones como activista en Mexicali.

A pesar de buscar hacer el bien en beneficio de quienes sufren grandes injusticias, Castro no ha tenido un recorrido fácil en sus labores como activista. En el 2013 Castro fue arrestado en Tijuana en múltiples ocasiones.

“Me arrestaron en junio del 2013 por realizar una protesta pacífica. En agosto del mismo año estaba ayudando un campamento para migrantes y me volvieron a arrestar. En septiembre arrestaron, pero me liberaron después de una hora”, recordó Castro. “Pero el 7 de octubre del 2013 me arrestaron y me golpearon los policías en la [cárcel] Regional Sur en La Mesa de Tijuana, justo en frente de la comandancia. Fui arrestado por 36 horas por que según yo era un provocador. Yo solo protestaba para que se deje de arrestar a los migrantes en Tijuana y para pedir un alto a las deportaciones en Estados Unidos”.

Al paso del tiempo, el trato al migrante ha ido mejorando. Cuenta Castro que en el 2011 una práctica común era arrestar a los paisanos deportados de noche, ya que al ser cuestionados muchos no solían tener identificación. Hoy en día ya se respeta la carta de deportación como documento de identidad y también se la ha puesto un fin a las redadas al momento de la repatriación de los migrantes.

Aun así, y tras años en este frente, Castro no deja de buscar tener un constante impacto en las vidas de estos trabajadores viajeros. Justo la semana pasada, Castro participó en llevar ayuda a 18 albergues para migrantes en la ciudad de Tijuana como parte del Día del Amor al Migrante. El esfuerzo coordinado hizo posible la repartición de más de 3 mil toneladas de comida, y otros recursos, para estas instituciones que luchan por la dignidad de quienes buscan una vida próspera lejos de sus tierras.

La lucha de Castro, realizada en conjunto con Ángeles de la Frontera y otras organizaciones continuará durante el fin de semana. El viernes, 17 de febrero, Castro será fue de los coordinadores de un muro humano en Playas de Tijuana, cual reunió a más de 100 personas unidas de la mano para mandar un mensaje de unidad y resistencia ante el proyecto del Presidente de los Estados Unidos de construir un muro fronterizo que pondrá en mayor riesgo la vida de los trabajadores internacionales.

Castro concluyó su entrevista con La Prensa San Diego invitando a todos aquellos interesados en hacer un cambio en participar con Ángeles de la Frontera.

“Más allá de que si somos ciudadanos de Estados Unidos o de México, todos tenemos que luchar por los derechos del prójimo. Búsquenos en línea o en Facebook como Border Angels. Por favor apoyen nuestras campañas y recaudaciones si pueden”, concluyó Castro.

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