Históricamente, el gobierno estadounidense y un sector de la opinión pública han emprendido y apoyado campañas en contra de la inmigración indocumentada, lo que ha implicado deportaciones masivas y leyes restrictivas en distintos momentos.

Pero con Trump la guerra presagia un enfrentamiento que puede descarrilar la relación bilateral. Según el nuevo embajador de México en Estados Unidos, la relación con el vecino país se encuentra en situación delicada, a pesar de que el canciller aprendiz lo niegue.

Para Videgaray no pasa nada y se prepara a negociar el TLCAN/NAFTA, porque algunos “temas son obsoletos”, que es lo que importa al gobierno mexicano, no los migrantes. Los documentos filtrados argumentan que las agencias federales estadounidenses fueron desbordadas, poniendo la seguridad nacional en significativa vulnerabilidad.

En los hechos se intenta justificar redadas y deportaciones masivas, criminalizando a los inmigrantes indocumentados de situaciones extremas inventadas. En esta guerra sobresale la declaración de Trump contra los medios estadounidenses: de los “hechos alternativos” (alternative facts) y las “noticias inventadas” (fake news) pasó a declararlos “enemigos del pueblo”.

En contra de México, una guerra antiinmigrante y renegociar el TLCAN, y ante la sociedad estadounidense, los medios como sus enemigos. Ante esta guerra es necesario cuestionar tanto viaje turístico, declaración y supuestos programas, acciones y fondos que gobiernos estatales y el federal están pergeñando propagandísticamente. ¿Qué es lo que realmente importa en este contexto?, ¿los mexicanos en Estados Unidos o las remesas y empleos que se perderían?

En la colaboración anterior planteé que parte intrínseca del modelo económico que define la relación México-Estados Unidos son la extrema dependencia del mercado estadounidense, tanto comercial como laboral, y las remesas. Ocho millones de mexicanos indocumentados contribuyen al bienestar de sus familias y las economías locales.

Sin embargo, lo cuestionable de viajes, promesas y propaganda es el comportamiento clientelar y la cooptación de ciertos sectores de la diáspora mexicana en Estados Unidos: líderes, residentes legales y naturalizados de origen mexicano, federaciones, ¿pero dónde están los indocumentados? Parece haber raseros diferentes para la migración mexicana.

Este cuestionamiento se lo he hecho personalmente al secretario del Migrante michoacano pero no he obtenido respuesta. La relación de los gobiernos locales y el federal con los migrantes de origen mexicano es clientelar y partidista, además de que se privilegia a ciertos sectores de la diáspora mientras los indocumentados son dejados de lado. La importancia de la diáspora mexicana no puede ser definida por las remesas, impuestos pagados, cálculos electoreros del número de inmigrantes en Estados Unidos, sectores y líderes afines al gobierno en turno.

Urge una política pública comprehensiva e integral hacia la migración nacional y estatal. No hay migrantes de primera y segunda. Durante el fallido gobierno de Leonel Godoy este escribano insistió en la necesidad de una concepción más amplia de los procesos migratorios, tanto externos como internos. La primera secretaria del Migrante entendió esta preocupación, pero a su salida se volvió a acentuar la visión clientelar y partidista, como ahora ocurre.

Efectivamente, la Secretaría del Migrante de Michoacán ha avanzado en aspectos antes impensables pero persisten los cuellos de botella, acciones que en realidad son de carácter federal, el manejo nada pulcro de la cantidad de michoacanos en Estados Unidos, el uso propagandístico, la relación con ciertos sectores de la diáspora, entre otros aspectos.

Pero la guerra está planteada y salvo giras turísticas, discursos vacíos y ficciones presupuestales, no hay acciones concretas que encaminen una política pública estatal que vaya más allá del reconocimiento de la cantidad de remesas que se reciben, la importancia de los migrantes y el uso clientelar de la diáspora. Obviedades.

1. Para el señor Osorio Chong y la señora Zavala, PRI-PAN oportunistas, criticar los posibles excesos del Ejército en Nayarit es guiñar a los bad hombres; nada extraño, pues ambos celebran la matanza iniciada por Calderón, esposo de la segunda, y continuada por Enrique Peña Nieto, jefe del primero.

2. A las giras turísticas de gobernadores y funcionarios públicos, cual campaña electoral, les quitaron brillo propagandístico las movilizaciones de inmigrantes reales, no los de las reuniones político-electoreras, en Washington, Chicago, Houston, Nueva York y Los Ángeles, como preludio de la gran movilización del primero de mayo.

3. El PAN, como en 2006, al sacar a la calle al Ejército para labores policiacas, resultando en más de 100 mil muertos, 26 mil desaparecidos, más de 200 mil desplazados, ahora legitimará con el PRI violaciones a los derechos humanos, abuso y militarización de la sociedad.

4. Once muertos en Michoacán en violento fin de semana, dos mujeres entre ellos, mientras las giras mediáticas y propagandísticas intentan ocultar lo inocultable.

5. De risa que el señor Zambrano, fiel representante del derechista PRD, acompañante devoto de PRI-PAN, afirme que sus tribus no irán con caudillos en las elecciones de 2018. Irán con sus congéneres derechistas y neofascistas. Última. Y para “explicar” el gasolinazo, Enrique Peña Nieto se autoorganizó una reunioncita con el periodismo chayotero en la mañana y por la tarde del lunes. Los elegidos darán la “buena nueva” en sus columnas y programas de radio y televisivos ensalzando patriotismo y unidad PRI-PAN.