Hoy, 5 de febrero hace 100 años se publicó la primera ley antiinmigrantes en USA:

Los argumentos a favor de esa ley eran que “hay que evitar que entren criminales que ponen en peligro al país”; la ley es necesaria para hacer “América grande otra vez”, “vienen a quitarnos los trabajos”

La única diferencia con la actualidad es el origen, pero no el color de los inmigrantes.

Esa ley limitó la entrada de migrantes de Italia, Grecia, y Europa oriental (Polonia, Ucrania, Rusia, etc.) y estaba dirigida en contra de “mediterráneos y judíos”.

Gracias a esa ley se provocó el surgimiento de la mafia afianzada en la venta de papeles falsos y la internación al país de ‘ilegales’ y se sentaron las bases para rechazar refugiados antes durante y después de la segunda guerra.

Vale la pena mencionar que de los que si entraron desde Polonia, Rusia y en general Europa Oriental, Estados Unidos recibió el benéfico del 20% de todos los premios Nobel entregados a este país a la fecha sin contar los múltiples beneficios en otras áreas.

Quizá si esta ley no hubiera existido la mafia italiana no hubiera surgido -o no hubiera sido tan fuerte-; muchos cientos de miles de refugiados se hubieran salvado de morir en los campos de exterminio y decenas de Premios Nobel hubieran llegado a manos americanas gracias a esos “indeseables” de Europa oriental.

Hoy los indeseables, igual de morenos que los italianos y los judíos son los mexicanos y los musulmanes.

El precio de esta tonta medida -tonta porque la historia ha demostrado sin lugar a dudas que la inmigración masiva de todo el mundo es la que ha hecho grande a Estados Unidos) será conocido por nuestros nietos quienes podrán evaluar a cuanta gente valiosa de México, Centro América y el mundo árabe en general se está dejando fuera sin ninguna razón.

Para cerrar el tema con “broche de oro” nada más recordemos que si la ley de restricción de migración de 1917 hubiera quedado vigente, el señor Abdul Fattah Jandali, no hubiera venido a Estados Unidos.

Y eso ¿qué? Pues nada más y nada menos que si el no hubiera podido entrar a Estados Unidos no hubiera conocido a Joanne Carol Schieble

Y Apple nunca hubiera existido, ni sus 66,000 empleados en los Estados unidos + 30,000 en sus 265 tiendas + 627,000 en su ecosistema pero claro, había que detenerlo porque al venir a Estados Unidos Abdul Fattah le iba a quitar el empleo a algún americano, ¿verdad?

Este ejemplo, estos números, demuestran el valor real de la inmigración lo cual además me hace preguntar, ¿qué espera México para abrir sus puertas de par en par y -por medio de la inmigración- igual como lo hicieron los Estados Unidos, brincar al Siglo XXII?

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