Al atacar, no sólo a México sino también a China y a Europa, Trump se auto-proyecta como un aislacionista cuyas políticas podrían tener tremendas consecuencias negativas en todo el orbe porque si bien México quiere llevar la fiesta en paz y resolver los problemas de forma -asumiendo que no son de fondo-  China no necesita amedrentarse tanto y menos aun Europa.

Trump está presionando no por estrategia sino por carácter.

Como cuando éramos niños y nos burlábamos de «juanillo» mientras él se dejaba o nos evadía las burlas y presiones crecían hasta que nos obligaba a confrontarlo y entonces volvíamos a la normalidad sin molestar.

¿Quizás es tiempo de empezar a preparar un «estate quieto» entre China, Europa y México vs. Trump?