Es el momento de construir una estrategia conjunta: Gobierno, sector privado y la sociedad en general, y ver cómo hacer para capitalizar y sensibilizar lo que representa la diáspora de 35 millones de mexicanos en Estados Unidos. Hay que construir la protección de estos connacionales. Es momento de aprovechar la coyuntura para hacer un liderazgo y tener una agenda común entre todos los migrantes.

Hay que utilizar a la migración como un mecanismo de desarrollo y encaminar los 24 mil millones de dólares anuales de las remesas que hoy en un 90% se utilizan para consumo y utilizarlas de manera estratégica en proyectos productivos para duplicarlas o triplicarlas, alerta Eunice Rendón, quien fuera responsable del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.

A su juicio, hay que empoderar a los líderes de las organizaciones de migrantes que son muy fuertes y hacer ver a la sociedad estadounidense que realmente México es muy importante para ellos. Lo tienen que aprender. No debemos perder la oportunidad como mexicanos y como sociedad de ilustrar lo que somos como país, y de la importancia de los mexicanos en Estados Unidos, considera.

Explícita, conocedora a fondo de la situación de los connacionales en los Estados Unidos, expresa en entrevista que tiene varias aristas esta problemática de los 35 millones de compatriotas en el vecino país del norte, de los cuales 12 millones son de primera generación y el resto: 23 millones son de segunda y tercera generación. De estos 35 millones uno de cada tres son jóvenes y hay seis millones de indocumentados. El resto tiene estatus migratorio distinto:

La extitular del IME resume la problemática en estos puntos:

– La vulnerabilidad de 2.1 millones de “dreamers” por su estatus migratorio especial. No olvidemos que están bien ubicados. Sabemos dónde viven. Es un gran temor. No sabemos qué va a pasar con ellos.

– La xenofobia en Estados Unidos que estaba latente y que se exacerbó con la visión de Donald Trump. Hoy muchas de esas personas que quizás no se sentían con el derecho del sentimiento racista, xenófobo, hoy se sienten con ese derecho, y la posibilidad, la oportunidad de decirle al mexicano cualquier cosa, discriminarlo. Es muy preocupante. Incluso hay un mapa de odio donde se ubica a estos grupos.

– Hoy se abre la ventana a las deportaciones. De 2007 a la fecha aumentaron y no solo eso, sino que se incrementó el regreso voluntario de mexicanos en Estados Unidos en los últimos años. Casi 3.8 millones de connacionales retornaron obligatoriamente, más todos los que voluntariamente lo hicieron. El presidente Barack Obama es el que más mexicanos deportó, pero se dio en una coyuntura distinta. El fenómeno migratorio cambió mucho en los últimos 20 años.

“Lo más importante hoy es conocer bien las necesidades y estatus de nuestros migrantes y no solo el de los 6 millones de indocumentados”, refiere Rendón Cárdenas.

También comenta: “Los migrantes de primera generación siempre quieren regresar. ¡Quiero irme a morir a México! ¡Quiero estar la última parte de mi vida allá!, dicen.

No sé si lo hagan o no, pero al final eso lo tienen como una añoranza. Y no olvidemos que estos mexicanos se fueron por necesidad del país. Creo que ese es el otro gran reto que tenemos como sociedad, como sector privado, como gobierno: el retorno de estos mexicanos”.

Se le pregunta sobre el posible retorno obligatorio de los connacionales, que entre el 2013 y el 2016 fue de cerca de 900 mil, pero que ante las amenazas y los posibles efectos del presidente electo Donald Trump puede aumentar este número y dice:

“Hay muchas consideraciones que hacer. En temas de seguridad, para que este retorno sea planeado y ordenado, y que podamos asumir a dónde van a ir esos mexicanos. Quizás no a sus lugares de origen. Hay que ver cuáles son los polos económicos más activos que puedan recibirlos.

Y puntualiza la ex subsecretaria de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación:

“Se trata de mexicanos que ya adquirieron habilidades en diferentes industrias. Además, en su mayoría hablan inglés. Se desenvolvieron en esa cultura tan eficiente. Adquirieron valores y disciplina. Y esto es valioso para cualquier empresa.

También pueden ser un factor clave para la industria y nuestros empresarios en México. Es una oportunidad esta coyuntura. Es una jugada de ganar-ganar al final del día. Eso es lo positivo”.

Comenta que este retorno se traduce en preocupación e incertidumbre entre los millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos.

“Desde la costa oeste, de todas las regiones donde tenemos mexicanos en Estados Unidos, me llegan mensajes de gente de Arizona: de Nevada, de Los Angeles, Nueva York, de las diferentes zonas. Y el sentimiento común, las preocupaciones son de incertidumbre.

Me han buscado de varios lugares para decirme: ‘…requerimos ayuda en salud mental…’

Porque hay equipos de defensa de migrantes muy grandes, como es la Organización Mixteca, de las más grandes que tenemos en Estados Unidos. Me escribían sus líderes y me decían: ‘… aquí en Brooklyn, el equipo está desgastado, está devastado, está deprimido…’.

Es bastante preocupante, porque si las mismas organizaciones que se encargan de apoyar a los migrantes, los equipos, están con esta incertidumbre, con esa tristeza, sin duda, esto es comunitario”.

MARKETING POLÍTICO, EL DISCURSO RACISTA
Conocedora de la sociedad norteamericana y de la política en el vecino país del norte, comenta:

“Donald Trump eligió su discurso racista y en contra de los mexicanos como un marketing político, de alguna encuesta, de alguna información que hayan tenido de que ese mensaje iba a funcionar, iba a vender en la campaña.

Pero lo más preocupante es qué políticas aplicará en su mandato como Presidente de los Estados Unidos. Estamos viendo cómo integra su gabinete con una visión muy conservadora. Y vemos también cómo otros republicanos le dicen que no sea tan extremista. La realidad lo va a llevar a tomar ciertas decisiones que creo que lo van a llevar a ser menos extremo”, comenta.

“Sin embargo, sí es muy preocupante y el daño que ya está hecho, que es independiente de lo que pase, es un daño comunitario.

Lo principal es que hay que cambiar esa visión, hay que quitar ese permiso para ser racistas y xenófobos, que me parece un poco tonto. Lo hemos visto con incidentes en las escuelas, en sitios públicos, como: ‘¡Lárgate para tu país! ¡Tú me robas empleos!’”.

El otro gran tema que hoy abre la ventana son las deportaciones. “Al final, no olvidemos que el aspecto migratorio ha sido muy cambiante en los últimos 20 años. De 2007 a la fecha han aumentado las deportaciones, y no solo eso, sino también se incrementó el regreso voluntario en los últimos años”.

Refirió que el INEGI tiene una encuesta de esta dinámica de regreso de connacionales. “Nos dice que la principal razón por la que los mexicanos regresan es la reunificación familiar. Ese es el motivo. Otros son la terminación de estudios, la conclusión de trabajos”.

Esa es parte de la preocupación.

Destacó en el curso de la larga entrevista, que Estados Unidos y México además de compartir 3 mil 800 kilómetros de frontera y tener dinámicas económicas y comerciales que aportan el 8% del PIB y millones de empleos que dependen de los mexicanos, tienen otros problemas.

Así, se refirió a los “dreamers”. “Se trata de gente bicultural, binacional. Y eso es una ventaja lejos de ser un problema. Es una población en una nación multicultural que se ha hecho con la aportación de migrantes de muchas nacionalidades. Esta es una realidad.

Al final estos “dreamers” son juventudes binacionales y parte de la nación americana. Y pueden hacer mucho por mejorar esta integración en los Estados Unidos”.

¿Qué hacer para que la nueva administración de Donald Trump, entienda esto?

“Creo que no solo es una tarea de Gobierno. Hoy más que nunca es una tarea del Gobierno por supuesto, pero también del sector privado, y el más importante actor que veo es la misma sociedad. Es el momento de construir una estrategia que se haga desde abajo.

Hoy lo más importante es conocer muy bien las necesidades y estatus de nuestros migrantes, y no solo el estatus migratorio: 6 millones de indocumentados y el resto tiene estatus migratorio distinto”.

Recordó que cuando fue directora del IME convivió con esta población, incluyendo a los mexicanos de primera generación, que al final, les costó tanto trabajo cruzar la frontera, encontrar un lugar en la economía y en esa sociedad. “La han sufrido y la han pasado mal.

“Pero hoy tienen un lugar que se han ganado a base de mucho esfuerzo y trabajo, y un nivel en la sociedad estadounidense, y eso los convierte en aliados distintos. Es decir, nunca son los migrantes los que estiran la mano para pedir asistencialismo del Gobierno. Al contrario, cuando te reúnes con ellos solo piden cómo capitalizar y potenciar ese esfuerzo. ¡Ayúdame a sensibilizarlo!, demandan”.

Y acepta: “Eso es lo que nos ha faltado. Hacer patente esta aportación, que más allá de números, son familias, son personas las que compartimos Estados Unidos y México.

Eso es lo que el migrante quiere: ¿Cómo le hacemos para capitalizar y sensibilizar lo que ellos ya tienen. No es ayuda, no es asistencialismo lo que piden. Es saber la forma de cómo somos aliados más justos, cómo podemos potencializar más lo que tú ya eres”.

¿Las 11 acciones que implementó la Cancillería solo son informativas?, ¿Qué, hay que hacer realmente cuando se presenten las deportaciones?

“Creo que estas 11 acciones están bien, son una base; pero a partir de esto, hay que construir la protección de la gente, cómo hacer para que estén bien informados de todas estas cuestiones y estas medidas.

Lo que sigue es hacer una estrategia de primero escuchar al migrante, construirla desde abajo y con una agenda conjunta con los liderazgos que hay como Organización Mixteca, como Chicanos por la Causa, estos grandes grupos que hay de latinos y mexicanos en Estados Unidos”.

Reconoció que es indispensable, hoy más que nunca, tener una agenda común, porque muchas veces hay grupos que cada quien actúa por su lado.

“Es el momento de aprovechar la coyuntura para hacer un liderazgo, para tener una agenda común entre todos los migrantes”.

FUERZA MIGRANTE ALTAMENTE CALIFICADA
¿Cuál es la tarea del Gobierno y del sector privado?

“Es instrumentar esa agenda y apoyar esas necesidades. Apoyar a esos migrantes: a esos 35 millones de mexicanos”.

Admitió: “Nos ha faltado precisamente encaminar en sus causas a estos líderes comunitarios; instrumentar una agenda política y económica”.

Sostuvo que en la medida que vayamos ocupando mayores y mejores puestos, y de mayor rango y poder en términos de aspectos económicos y sociales, entonces los mexicanos serán más importantes en la agenda.

“Esta agenda que en común tienen que hacer el Gobierno y el sector privado, tiene que encaminar eventualmente al liderazgo a personas que ocupen estos espacios y estos cargos para poder ir ganando mejores derechos también para nuestras causas”, precisó Eunice Rendón.

¿Y sí hay líderes mexicanos en la Unión Americana?

“Sin duda sí los hay. Realmente México es muy importante para los Estados Unidos. Lo tienen que ir aprendiendo. No debemos perder la oportunidad como mexicanos y como sociedad de ilustrar lo que somos en ese país y de la importancia de los mexicanos.

Solo hay que empoderarlos. Las palabras clave son integración, vinculación y empoderamiento. Eso es lo que requiere en estos momentos”.

¿Son como los mexicanos de la Red Global que vinieron recientemente de todo el mundo y que son líderes?

“Es la Red Global. Muchos de ellos están en los Estados Unidos y ocupan cargos muy importantes en empresas, en la industria, en periódicos, en ciencia y tecnología, en la academia. Eso es muy importante, apoyarse también en ellos”.

Resaltó que en el vecino país del norte “tenemos una fuerza migrante muy diversa, y estos mexicanos altamente calificados que es la diáspora más o menos de 1.5 millones de mexicanos de este estilo, que sin duda son importantes por los conocimientos que han adquirido y habilidades que ya tienen de preponderancia. Tenemos una diáspora muy importante, la de esos migrantes que han logrado con su esfuerzo llegar hasta Nueva York y tener un trabajo. Tenemos una diáspora muy importante de Michoacán en Chicago. Hay mucha gente también de la Ciudad de México en muchos lugares de Estados Unidos. En California tenemos mucha gente del Estado de México, de Oaxaca, de Puebla, de Chihuahua, igual que en Chicago.

Diría que México tiene el potencial. Hay que hacerlo: liderar otras diásporas, no solo la mexicana. Al final, nosotros somos la diáspora más fuerte, la diáspora con 50 consulados, la diáspora con más alcance, con más potencial y eso no se ha capitalizado. Hoy más que nunca nuestros líderes por allá tienen que empezar a tener un liderazgo con otras diásporas más pequeñas, pero que tienen intereses comunes: centroamericanos, sudamericanos. Con latinoamericanos en general, creo que México puede encabezar esa causa, esa diáspora y esa agenda común”.

Entusiasta, dice: “Nos toca hacer algo como lo que los judíos o los irlandeses hacen, que a pesar de que son grupos muy chiquitos tienen estrategias para estar empoderados y ocupar lugares muy importantes y claros dentro de la sociedad y política americana, precisamente para que no les pase este tipo de discriminación”.

¿Qué veo como gran potencial?

“Ellos quieren aportar a sus comunidades con proyectos productivos. Si tú pones al sector privado a apoyarlos con su dinerito, muchos de estos connacionales regresan con un dinerito. Hay que apoyarlos con proyectos semilla. Hay que entender al migrante desde su propia realidad. Son gente fuerte, que le echa muchas ganas, que le ha costado mucho trabajo.

Hay que utilizar a la migración como un mecanismo de desarrollo, que ese mecanismo, como el 3 por 1 es un gran programa, pero hay que transitar a otro estadio. No es lo mismo construir la escuela, la iglesia, la plaza del pueblo que proyectos productivos.

En el IME en un proyecto de gran escala que empecé en la Secretaría de Gobernación y terminé en Cancillería junté 50 millones de pesos de los mexicanos empresarios en Texas, los convencí para hacer un parque agroindustrial del coco. Luego le metí otros 20 millones de pesos adicionales del Gobierno Federal, en un terreno de 250 hectáreas en Guerrero, que aportó el Gobierno Estatal.

Y hoy tenemos el primer parque agroindustrial en la zona de La Unión, que es una de las más violentas y más vulnerables en Guerrero. Será un polo económico muy importante. Con coco orgánico, con más de 20 productos para exportación a los Estados Unidos. El sector privado se encarga de la exportación.

Ese tipo de proyectos es lo que se requiere. ¿Cómo haces que las remesas se hagan productivas?, ¿Cómo haces para que un pedacito lo inviertas en proyectos productivos? Eso crea certidumbre. Así sí se regresan y ya tienen un proyecto de vida”.

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