A un mes del cambio de gobierno en Estados Unidos, el embajador de México en Washington, Carlos Sada Solana, colocó hoy a la naturalización de millones de residentes legales permanentes mexicanos como su mejor mecanismo de protección.

“Es una de las acciones que nosotros estamos promoviendo para que los mexicanos se integren a su nueva sociedad, para que se empoderen y también tengan posibilidades de viajar libremente en ambos lados de los dos países”, dijo en entrevista con Notimex.

De acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad Interna (DHS), más de 2.6 millones de mexicanos que son residentes legales permanentes en Estados Unidos no han ejercido la opción de convertirse en ciudadanos estadunidenses.

“Se trata de una de las acciones de protección muy importantes, la de hacerse ciudadanos porque entonces ya no están sujetos a procesos de deportación y por otro lado no pierden la nacionalidad mexicana”, explicó.

“Es un doble propósito (…) lo hemos hecho ya ahora más abiertamente desde hace un par de años a la fecha y lo vamos haciendo en los consulados, es decir dándoles información y facilidades a nuestra gente, como lo hace cualquier otro país que tiene ciudadanos en Estados Unidos”, abundó.

Un informe del Instituto de Estudios Latinos muestra que los inmigrantes mexicanos retrasan su proceso de naturalización más tiempo y tienen la tasa de ciudadanía más baja que casi todas las demás nacionalidades que residen en Estados Unidos.

Las principales razones argumentadas por los inmigrantes mexicanos para no hacerse ciudadanos es que no lo desean porque no lo consideran importante, no están interesados, no creen que sea necesario, no planean quedarse en Estados Unidos, no dominan el idioma inglés y no tienen información suficiente.

En tal sentido, el embajador dijo que la información es otro mecanismo de protección que tiene la comunidad mexicana en Estados Unidos, toda vez que hasta el momento no están claras las posiciones que asumirá el próximo gobierno estadunidense a partir del 20 de enero.

“Lo mejor que podemos hacer es informarnos y estar conscientes de cuál es nuestro caso y saber que dentro de los consulados tenemos personal que está dedicado específicamente a temas de protección”, subrayó.

Aunque el presidente electo Donald Trump planteó la deportación de entre dos y tres millones de inmigrantes indocumentados de todas las nacionalidades con récord criminal, algunos residentes legales permanentes pueden ser deportados si cometen delitos considerados serios en cada estado.

El próximo gobierno estadunidense no ha definido sin embargo cuáles son los criterios para determinar cuáles delitos serían causales de deportación.

Ante esta situación, el embajador Sada señaló que México está preparándose para todos los escenarios posibles y reforzando los mecanismos de protección en la red consular.

“Estamos potenciando las áreas de información, ampliando los horarios, de ser necesario contratar más abogados que conozcan el tema migratorio y apoyarnos en otras organizaciones e instituciones que dan asesoría legal”, indicó.

Señaló que aún cuando los contactos con el próximo gobierno tendrán lugar hasta el 20 de enero, el gobierno mexicano está pendiente de los posicionamientos y definiciones de la nueva administración para ir ajustando la estrategia de México.

“Lo importante es posicionar la agenda de México. Una cosa que muy contraproducente es que partamos de informaciones diferentes, que cada quien tenga una información que no corresponda a la realidad, tanto de la perspectiva fronteriza, comercial, etcétera”, manifestó.

El embajador se declaró en ese sentido optimista del futuro de la relación bilateral.

“México ha enfrentado situaciones complicadas en diferentes etapas, pero siempre hemos podido capitalizarlo adecuadamente y espero que esta coyuntura no sea la excepción”, apuntó.

El diplomático mexicano consideró fundamental que los dos gobiernos hablen en forma directa porque no se puede dejar a la interpretación temas como la migración, el comercio o la economía.

“Tenemos que erradicar esa concepción de qué hay un enemigo o hay una rivalidad entre los dos, tenemos que partir de la base de que tenemos que seguir construyendo sobre una relación más profunda”, finalizó.