Por su extremismo Trump renueva y rejuvenece a la izquierda americana que por fin, después de 90 años logra volver a intentar separar antecedentes raciales, sexuales, culturales y religiosos para unir a los trabajadores y desposeídos en un grupo heterogéneo de todos los que están perdiendo acceso al «sueño americano» sin permitir que se les subdivida – y debilite con subdivisiones tontas como es sexo, origen cultural, raza, etc. cuando todos comparten los mismos problemas en educación, trabajo, ingreso, etc.

Bernie Sanders presiona por una clara política de principios ideológicos.

«No es suficiente el ser mujer, o el ser latina para merecer ser electa, es necesario demostrar un compromiso con los que tienen menos y un interés por su mejoría»

Con este discurso y esta actitud Sanders, por primera vez en muchas décadas, permite regresar el dialogo político estadounidense a la arena ideológica sacándolo del marco racial en que se le había encuadrado para así evitar la posibilidad de masas desposeídas uniéndose por sus interés económicos.

Conscientemente se promovió el «voto negro» o «el voto latino» o el «voto judío», etc. para evitar hablar del voto de los trabajadores, o de los ricos.

Ahora Sanders trata de revertir el dialogo a lo que realmente es, el voto de los que no tienen acceso a buena educación, a buenos trabajos, a fondos financieros subsidiados, etc. vs. los que si lo tienen y que absorben ya más del 90% del capital disponible en un porcentaje cada vez menor que como un hoyo obscuro del universo absorbe cada vez más dinero y deja salir cada vez menos oportunidades para todos los demás.

http://www.alternet.org/election-2016/sanders-kicks-controversy-over-identity-politics-democratic-party?akid=14911.258642.k6Jgq9&rd=1&src=newsletter1067774&t=8