Reconocen la labor y el impacto que tuvo Tijuana Innovadora bajo la dirección de José Galicot

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Mientras Trump se enfilaba a la victoria, mientras -asombrado, agradecido- era parte del cónclave creativo de Tijuana Innovadora 2016, me preguntaba si el imperio de las industrias culturales norteamericanas cambiarán por tener a Donaldo en la Casa Blanca. Todas las rutas de mi pensamiento me llevaron al no. Si algo no perderá con Trump son las empresas culturales. Es por ello que tampoco podemos perder nosotros en ese ámbito, en el sector cultural.

Estaba ahí en el World Trade Center, para estimular la partida de que nuestra economía cultural es el yacimiento aún inexplorado, en muchos sentidos desconocido, por no decir menospreciado. Es la cantera de reservas para las próximas décadas. Y es Baja California uno de los territorios más sobresalientes en ese porvenir.

En Tijuana, y lo digo desde la más profunda y convencida admiración, tienen a personajes tan comprometidos en estas arduas tareas, como el empresario José Galicot. Por primera vez ante mi vida, Pepe me cautivó. Son contados los hombres de negocios de su empaque. Y que digan misa.

En esa actitud política-política, en ese modelo empresarial, Galicot genera también una política cultural, una política económica y una apuesta de responsabilidad social. Un modelo desde lo privado -subrayo-. Tijuana Innovadora -que nació en 2010- tiene en Claudia Basurto uno de sus grandes talentos. Una guía, un liderazgo, una gran confabuladora. Gracias, querida Claudia, por diseñar tan audaz cosmos.

Tijuana convertida en epicentro de la economía creativa justo en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Sí, a unos cuántos pasos de California, el gigante de la industria creativa del mundo. Tanda de 8 días. Completitos. Estuve tres. Un carrusel de maravillas. Una inyección a la vena de mis afanes. Tres ejes de la reunión: uno, la moda, otro, las industrias creativas y tercero, la sustentabilidad. Docenas los convocados. Claudia me trajo junto con mi entrañable Eduardo Caccia, para impartir tres sesiones de coaching. Además, me dieron la oportunidad de presentar mi libro “Sector cultural. Claves de acceso”.

Qué ir y venir de flujos informativos. Así de intensa debería de ser la labor en cada estado de la República. Miremos todos el ejemplo de Tijuana, a ver si lo superamos. De pasillo en pasillo, de mesa en mesa, cuán afortunado de compartir el diálogo con personajes como Pepe y Claudia. Con el arquitecto Jack Winer -creador del emblema y la medalla que podemos ver en esta nota- y con la arquitecta Sara Topelson. Con Carlos Gutiérrez -con su película Día de Muertos, y con su enorme responsabilidad en la Ciudad Creativa Digital de Guadalajara-.

Con el realizador de animaciones Ricardo Arnaiz. Con Mario Valle y su fervor por los videojuegos. Con la querida investigadora Norma Iglesias. Con los hermanos -mis hermanos- Leobardo (en el Festival Interzona, en la escritura) y Carlos Sarabia (en el cine, en la cineteca Monsiváis). Con el jefe de MacGraw Hill, Fernando Valenzuela. Con el gran Alfonso Arau. Con ese bigotón de cómic, el ilustrador Sergio Aragonés. Con Gregory Camacho, dueño y señor de Africam Safari. Con Richard L. Davies, del Cirque du Solei -en efecto, presumió Luzia y el futuro parque Joyá en Puerto Vallarta-.

Con mi admirada Julieta González –de CIE-, con Ana Ceballos -¡qué jale tiene su agencia en Mérida!-, con Aleksandar Lalicki y su negocio que da luz a teatros y auditorios. Con el afable José Luis Paredes Pacho, director del Museo del Chopo. Con Lupita Rivemar y su agencia de publicidad. Con Elías Escandón y el delicado oficio de coordinar gente e insumos. Con las docenas de jóvenes voluntarios que llenos de amabilidad dieron mil afectos a los invitados. Con los chorros de estudiantes que día a día colmaron el WTC.

Con la pasarela Cosplay y la devoción por los héroes y villanos de la tierra de Trump. Con un gurú del comercio electrónico como Arturo Jarquin. Con otro en esa línea y productor de contenidos en medios a la vez, como Daniel Ajzen. Con Lulú Botello y la edición de México Desconocido. Con Eduardo Gurría, un notable ingeniero cultural. Y muchos más personajes que poblaron Tijuana Innovadora Creativa 2016 a los cuales no pude escuchar, saludar. Este cosmos a contrapelo de la trama electoral, al filo del imperio ahora bajo el mando del tal Donald. Vaya ritual simbólico que se jugó en la línea fronteriza del norte mexicano en plena sacudida del orbe. No dejemos de tomar decisiones. No dejemos que nuestro sector cultural pierda la batalla.

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