En los Estados Unidos, de acuerdo al censo, 17.6% de los habitantes son latinos, y conforme a estimaciones del Centro Pew, viven más de 39 millones de personas de origen mexicano o mexicanos en el exterior. De ellos solamente 22 millones son ciudadanos norteamericanos con derecho a votar. Y conforme a los resultados electorales, ocho millones habrían votado en las elecciones alguna vez.

Tradicionalmente el voto latino ha sido mayoritariamente para los candidatos demócratas, salvo excepciones en algunos estados. Los mexicanos en Estados Unidos se han ido acercando a la participación política poco a poco; desde los movimientos sociales encabezados por César Chávez en California, hasta el surgimiento de nuevas comunidades mexicanas relevantes en Georgia o Nevada, cada vez más el ejercicio de los derechos cívicos entre los mexicanos se convierte en realidad.

Uno de los efectos de la candidatura de Donald Trump ha sido potenciar la intención de participar en estas comunidades, derivada de los ataques racistas y las descalificaciones infundadas del republicano.

Ahora mismo, en dos estados clave para la elección los votantes de origen mexicanos están jugando un papel determinante: en Nevada, donde 27% de la población es hispana, y sólo 25% nació en ahí, nuestros compatriotas están empujando fuerte en la campaña de Hillary Clinton, las encuestas muestran que las preferencias hacia ella se consolidan y en Arizona, un Estado tradicionalmente republicano, hay encuestas que muestran un empate y aún una ventaja demócrata, cuando hace apenas un mes la ventaja republicana era sólida.

Clinton tiene ventaja de 2% y Mc Cain, candidato republicano al Senado, una ventaja de dos dígitos sobre su rival demócrata. Una intención de voto bien diferenciada, provocada en gran parte por el voto hispano que reacciona ante la insensatez de las propuestas de Trump. La implantación de las comunidades mexicanas está dispersa por la mayor parte de la geografía de nuestros vecinos, desde Nueva York donde se estima viven más de 500 mil mexicanos hasta el área metropolitana de Seattle donde 8% de la población es de compatriotas y desde Wisconsin donde viven más de 100 mil mexicanos hasta Texas donde se cuentan por millones.

Los mexicanos en Estados Unidos tienen un incentivo sin precedentes para votar en Estados Unidos. Si analizamos con más detalle, podemos ver que de acuerdo a cifras publicadas hay más de cuatro millones de emigrantes mexicanos originarios de Jalisco. Es decir que habría más de 1.5 millones de ciudadanos americanos de origen jalisciense. Estos datos muestran la importancia por el número de personas, y explican por qué los candidatos prestan cada vez más atención a temas y símbolos de origen mexicano.

No es casual la aparición de Clinton con Los Tigres del Norte y Vicente Fernández precisamente en Las Vegas, ni lo será seguramente en los próximos días el acercamiento a las comunidades hispanas de Florida, Colorado y North Carolina. Los mexicanos en Estados Unidos están a punto de dar un salto cualitativo al mostrar su capacidad de influir tanto en las elecciones presidenciales, como en muchas de las disputas estatales y en los distritos, en donde están jugando un papel cada vez más relevante. El llamado de Trump al voto de los blancos de baja educación ha producido una réplica del voto hispano y especialmente de los mexicanos. Pasadas las elecciones con el previsible triunfo de Hillary Clinton, veremos los análisis de la participación del voto de origen mexicano, para confirmar su crecimiento e influencia.