Adrián Martínez nació y creció en la Ciudad de México. Desde que era un niño, el sueño de Adrián era ser abogado como su tío favorito; solo que Adrián quería ejercer derecho en Estados Unidos.

“Yo había leído que los abogados en California y Nueva York tenían que presentar un examen muy difícil para poder ejercer la profesión. Al presentarlo, el personal que califica los exámenes ignora la identidad de los aspirantes”, dijo Martínez. “Esa idea me causó mucha curiosidad. Yo vengo de una familia de clase media no adinerada. Aunque mis padres afortunadamente me dieron una vida cómoda y educación en escuelas privadas, en los Estados Unidos, no importa de donde vienes”.

Martínez obtuvo su licenciatura en derecho de la Universidad Anáhuac del Sur en la Ciudad de México en el año 2000. Su primer trabajo como abogado fue junto a Eduardo Martínez Urquidi, notario público número 56, en la Ciudad de México.

“Yo trabajé principalmente en la notaría pero también trabajé con mi tío y eso fue muy especial para mí”, dijo Martínez. “Me acuerdo que cuando era niño, mi tío me llevaba a todas partes. Cuando fui creciendo, me empezó a llevar a los tribunales. Todo mundo lo saludaba y se les notaba el cariño y respeto que tenían hacia mi tío”.

Cuando Martínez estaba trabajando en la ciudad de México, le ofrecieron un empleo en el Consulado General de México en San Diego y no dudo en aceptarlo.

“Lo vi como una oportunidad para vivir en el extranjero y trabajar en una oficina pública. También lo vi como una oportunidad para estudiar en el extranjero”, recordó Martínez. “De hecho, ya les había comentado a mis amigos que mi sueño profesional era trabajar como abogado en Estados Unidos, así que esa oportunidad de trabajar en el Consulado de México en San Diego fue un paso decisivo para cumplir mi sueño profesional”.

Del 2000 al 2004, Martínez tuvo un puesto en el Consulado de México en San Diego. En su puesto, Martinez se encargó de las áreas de derechos humanos, migrantes juveniles, y cartas rogatorias.

“Fue una buena experiencia; pero me di cuenta que no estoy hecho para la vida pública, sino privada”, dijo Martínez sobre su experiencia laboral en el Consulado General de México en San Diego.

En el 2003, cuando todavía era un oficial consular, Martínez presentó  el examen de la Barra de Abogados California con tan sólo siete meses de preparación.
“No tenía los recursos para realizar la maestría y un abogado me regaló sus libros. Durante ese periodo de siete meses, estuve trabajando en el consulado durante el día y estudiando por la noche”, compartió Martínez.

“Cualquier persona fuera de California que sea un abogado con licencia, o que haya acabado la carrera de derecho acreditada por el American Bar Association, puede tomar el examen de la Barra de California,” Martinez explico. “En general, me gustan los retos. En mis situaciones profesionales me gusta estar fuera de mi zona de confort y también quería cumplir mi sueño de ejercer en Estados Unidos.”

“En ese tiempo, ya tenía un año de casado. Mi esposa estudió la maestría en San Diego y  ella me alentó y me convenció de tener más confianza en mí mismo y de tratar de hacer la prueba para mejorar mi vida profesional y económica” Martinez agregó.

Martínez pasó el examen de la Barra de Abogados de California en su primer intento y obtuvo un empleo en Branton & Wilson, un bufete de abogados dedicado a litigios transfronterizos.
“No tenía computadora en mi casa en esos días. Tuve que pedir un préstamo para pagar por el examen porque estábamos un poco limitados económicamente. Fuimos a la biblioteca pública de Mission Valley, para ver los resultados”, dijo Martínez. “Me acuerdo que vi mi resultado y pensé que había sido un error. No creía que lo había pasado y reinicie la computadora. Lloramos de alegría al ver que si pase el examen porque todo el sacrificio valió la pena”.

Martínez ahora trabaja para Procopio, una corporación de San Diego y buffet de abogados en leyes internacionales. Primero empezó como abogado asociado y ahora es asesor jurídico dentro de PROCOPIO.

Su práctica profesional se enfoca en asesorar y representar a clientes en litigios, incluyendo controversias de naturaleza familiar y civil, con énfasis en litigios transfronterizos.
En disputas de naturaleza familiar, Martínez representa a clientes en acciones para la disolución del vínculo matrimonial, custodia de menores, pensión alimenticia, y reconocimiento y ejecución de órdenes judiciales internacionales de custodia. Debido a su trayectoria como abogado en México, él representa a clientes en litigios relacionados con el reconocimiento y ejecución del Régimen de Separación de Bienes. Asimismo, representa a clientes en la negociación y celebración de acuerdos prenupciales con alcances internacionales.

Martínez ha sido contratado por oficinas de gobierno federal, así como por abogados privados para servir como testigo experto en cuestiones relacionadas al derecho civil de México. Martínez también colabora regularmente con abogados en otros estados y países para prepararlos y participar en controversias transfronterizas, o con múltiples jurisdicciones.
Adrian Martinez también es consultor jurídico de los Consulados de México en San Diego y Calexico desde el 2008.

Martínez también es profesor en California Western School of Law, donde enseña una maestría a abogados foráneos en español. Inicialmente, su programa de maestría solo contaba con 34 estudiantes, y luego creció a 100. Hoy en día, la maestría que ofrece Martinez cuenta con más de 120 estudiantes de 11 países diferentes de Latinoamérica.
“Constantemente doy charlas sobre litigio transfronterizo en varias ciudades de México, como Culiacán, Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, Mexicali, y Ensenada”, dijo Martínez. “Mi meta es seguir mejorando como abogado y también me veo dando clases en otras escuelas de derecho”.