Michoacán es la entidad con más captación de remesas de México. Sólo el año pasado recibió 2 mil 530 millones de dólares.

En este territorio cualquier actividad económica está relacionada con el dinero que mandan los michoacanos legales e indocumentados de Estados Unidos.

Un ejemplo es la comunidad de Francisco Villa, en el municipio de Zinapécuaro.

La mayoría de las construcciones en la zona se realizaron con las remesas.

Por ejemplo, la fonda más popular de Francisco Villa. Su dueña, Doña Chilo, la abrió con el dinero que ganó como migrante en Estados Unidos en los años 80.

30 años después sabe que su negocio se mantiene por los clientes que en Michoacán viven del sueño americano.

“Hay gente que sí lo necesita para medicinas, pa’ la luz, pa’l gas (sic), para todo, y si no les llega ese dinerito que sus hijos les puedan mandar, ¿Qué van a hacer? Hay gente que sí necesita de ese apoyo”, explicó doña Chilo.

Miguel es dueño de Abarrotes González, la tienda más grande de la comunidad.

Por día gana hasta 500 pesos. De esos, 350 pesos son del cambio de dólares a pesos mexicanos que hicieron los migrantes para enviar dinero a Michoacán.

“Por medio de ellos muchas familias saben que tienen apoyo para el consumo de sus productos diariamente, sin estos sería muy bajo las ventas que tuviéramos aquí”, dijo Miguel, dependiente de remesas.

Pero las remesas también son una estrategia electoral para Donald Trump.

“Construiremos un gran, alto y fuerte muro en la frontera sur. México pagará por él al 100 por ciento. No lo saben aún, pero lo harán”, dijo Donald Trump, candidato republicano a la Casa Blanca.

Trump no ha explicado a detalle cómo pagaría México el muro en la frontera. Lo único que ha hecho es enviar un documento de dos páginas al periódico The Washington Post. En él habla de una ley antiterrorismo que fue creada en Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En esa ley se regula, entre otras cosas, el sistema financiero estadounidense, a fin de evitar el lavado de dinero o el financiamiento terrorista.

En ella se estipula que las instituciones financieras tienen la facultad de verificar la identidad, incluido el estatus migratorio, de cualquier persona que desee sacar dinero de Estados Unidos.

El 97% de las remesas se envían por transferencia electrónica a México. Utilizando esa ley, Trump quiere obligar a que bancos, casas de cambio y otras instituciones financieras estadounidenses pidan identificación a los mexicanos para poder mandar dinero.

La medida afectaría a más de 11 millones de connacionales que trabajan en Estados Unidos como indocumentados.

Simplemente en Chicago, Oregón, California, Wisconsin y Arkansas, hay entre 600 mil y un millón de michoacanos ilegales que, bajo la idea de Donald Trump, no podrían mandar dinero a comunidades como Francisco Villa.

“Eso sería catastrófico para la economía de Michoacán, sería una crisis para México y para Michoacán especialmente”, señaló José Luis Gutiérrez, titular de la Secretaría del Migrante de Michoacán.

“Las remesas son propiedad de las gentes que las ganó y tienen todo el derecho de poderlas transmitir internacionalmente, sería una violación importante a los derechos de propiedad de nuestros connacionales en el extranjero y pues sí sería completamente indebida esta medida”, declaró Agustín Carstens, gobernador del Banco de México.

Durante su campaña presidencial, Donald Trump no ha revelado a detalle qué pasaría con el dinero de los migrantes que, al no poder transferirlo a México por ser ilegales, se quedaría en Estados Unidos.

Bloquear, restringir, cancelar, suspender o transferir las remesas de los indocumentados no es algo que dependa exclusivamente de Trump, sino del Poder Judicial de Estados Unidos.

“Eso tiene que ser ordenado por un juez, un juez tiene que tener pruebas de que la persona que le va a congelar una cuenta bancaria o una propiedad es delincuente, que cometió un delito y que ese dinero fue usado para el delito. Entonces los inmigrantes indocumentados, pues mandar dinero no es ningún delito y el haber adquirido ese dinero, aunque sea una fuente de trabajo no registrada en la oficina de impuestos de Estados Unidos eso no automáticamente configura un delito, entonces no puede ser congelado ese dinero y menos congelado y luego trasladado a las arcas del gobierno federal para construir un muro, entonces es una propuesta completamente inviable”, explicó Raúl Benítez, académico de la UNAM.

El año pasado México recibió por concepto de remesas 24 mil 771 millones de dólares. Fue el mayor flujo de envío de dinero desde Estados Unidos desde la crisis financiera internacional de 2009.

Vm,