Donald Trump está uniendo a los mexicanos en Estados Unidos.

Cabilderos, diplomáticos, empresarios y organizaciones sociales defensoras de migrantes mexicanos están fraguando una estrategia para combatir el peligro que representa Donald Trump. Sin embargo, esta coalición se ha dado cuenta que el gobierno mexicano necesita encontrar una narrativa propia y no sólo contestar los reclamos y las provocaciones del presunto candidato republicano.

Hace algunas semanas la diplomacia mexicana tomó la iniciativa de crear un frente unido al reunirse con los líderes del Comité Judío Estadounidense (AJC, por sus siglas en inglés), una poderosa organización con sede en Washington, D.C.

El AJC trabaja para avanzar las causas judías en Estados Unidos y el mundo entero. Este año celebró 110 años y en su reunión anual realizó una serie de sesiones para capacitar, a todo el cuerpo diplomático de México en Estados Unidos (los 49 cónsules generales), en cómo cabildear sus causas de manera similar a lo que los propios judíos realizan. También asistieron numerosos líderes méxico-americanos, quiénes intercambiaron puntos de vista con judíos y diplomáticos mexicanos sobre cómo defender los intereses de México ante la retórica anti-mexicana en el ciclo electoral estadounidense.

Al igual que Israel, México es un país que se siente bajo amenaza. Donald Trump buscó y encontró una base electoral al presentar a México como la causa de muchos de los males que padece la sociedad estadounidense y al fomentar sentimientos xenófobos y nacionalistas. Al inicio de su campaña, México optó por ignorarlo, pero con el tiempo esto se volvió imposible. Ahora México ha decidido pedir ayuda a AJC para desarrollar estrategias similares a las que se crearon para abogar por los intereses de Israel, un país considerado aliado incondicional de Estados Unidos.

“No solemos hacer comparaciones con Stalin o Hitler a la ligera, pero algunas de las expresiones de populismo que hemos escuchado nos remontan aquellos tiempos”, me dijo Dina Siegel, directora del Instituto Latino y Asuntos Latinoamericanos de AJC.

Pero no se trata solamente de Trump. El grupo de defensa judío está acicateando a México para que tome acciones que vayan más allá de Trump y se decida a crear coaliciones. “En Estados Unidos, Israel no es un tema judío, es un tema nacional”, explicó Siegel. “De la misma manera, México tiene que dejar de ser un tema exclusivamente mexicano o latino para convertirse en un tema estadounidense”.

Jonathan Peled, el embajador de Israel en México, asegura que el plan de acción no debe ser lanzar una ‘campaña anti-Trump’, sino recomponer la imagen de México y resaltar los aspectos positivos del país.

“Al igual que Israel, México tiene un problema de imagen”, dijo Peled frente a una audiencia de 49 cónsules mexicanos y líderes mexico-americanos. Explicó que muchos asocian a Israel con la guerra y el miedo, pero el gobierno israelí ha estado trabajando activamente para modificar esa percepción a través de una campaña que resalta la tolerancia y la diversidad del país, su vibrante vida nocturna y su clima empresarial e innovación. Sin embargo, algunas personas critican esta campaña como una forma de Hasbará —un término que se refiere a los esfuerzos de Israel para defender la imagen pública del país, los cuales usualmente omites o ignoran problemas muy graves.

Peled señaló que el epicentro de la estrategia es encontrar la forma en que Israel resulte “relevante para una audiencia estadounidense y abra un diálogo con los jóvenes”, lo cual implica una mayor actividad en las redes sociales. “No vendan el mensaje; hagan que la gente lo compre”, le dijo a los mexicanos.

El Comité Judío Americano subrayó que es indispensable que los mexicanos no lleven adelante su causa por sí mismos. Es necesario que se alíen con otros grupos que puedan abogar en su nombre. Además, el activismo de los méxico-americanos en Estados Unidos debe profesionalizarse mediante expertos en relaciones públicas y cabilderos profesionales; es decir, no simplemente depender de la ayuda de voluntarios y líderes comunitarios.

Según AJC, es necesario que México adopte la frase hebrea “ein breira”, que significa “sin opción”. México no puede darse el lujo de perder, o no tener opción con su principal socio comercial.

La estrategia mexicana


El nuevo abanderado de México es Carlos Sada, un diplomático con gran experiencia que recientemente fue nombrado como el embajador ante Washington. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) todavía no define una estrategia clara frente a Trump, pero Sada me comenta que los esfuerzos del país irán mucho más allá que sólo responder a los ataques del presunto candidato del Partido Republicano.

El Embajador asegura que México ha tomado el ejemplo de lo que AJC hace por Israel y ya empezaron a establecer contacto con empresarios, medios de comunicación y otra organizaciones para tender puentes. “Se realizará cabildeo a través de los 50 consulados con los actores políticos, económicos y sociales de cada circunscripción para promover las contribuciones de los mexicanos, cómo se genera empleo en Estados Unidos vía las exportaciones a México y las inversiones directas de empresas mexicanas en ciudades estadounidenses”.

Ron Sachs/SRE

El Embajador de México en Estados Unidos Carlos Sada y el Subsecretario para América del Norte Paulo Carreño en la conferencia de AJC / La Secretaria de Relaciones Exteriores Claudia Ruiz Massieu se reunió con el líder de la cámara baja estadounidense Paul Ryan durante su visita a Washington D.C.

“La estrategia no es la confrontación directa [con Trump]; sino asegurar que la información llegue a todos los sectores”, puntualizó.

México espera que el posicionamiento de estadísticas contundentes y verídicas termine con los prejuicios que los estadounidenses tienen sobre su vecino del sur.

“La verdad es que hoy en día seis millones de empleos en Estados Unidos dependen de la relación comercial con México. Este número es mayor que toda la población de Noruega”, dijo la Secretaria de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, en su discurso para los miembros del AJC. “Así que permítanme desmentir uno de los mitos más grandes: nosotros no le robamos empleos a Estados Unidos”.

Aún está por verse si México puede enfrentar a Donald Trump simplemente posicionado datos duros. Hay muchos que piensan que México debe contraatacarlo de manera directa. Sin embargo, al hacer esto, México podría caer en la trampa del presunto candidato republicano.

“[Trump] espera recibir una respuesta del gobierno mexicano. Esto hace reaccionar a sus partidarios”, advirtió Cid Wilson, el presidente y CEO de la Asociación Hispana de Responsabilidad Corporativa (HACR, por sus siglas en inglés). Wilson cree que lo mejor que puede hacer el gobierno mexicano es mantenerse alejado del tema y dejar a los méxico-americanos a cargo. “Los latinos tienen la posibilidad de votar”, me dijo. “Esta es una batalla de ellos y seguramente la ganarán. Involucrar a un gobierno extranjero complicaría las cosas”.

Cindy Nava, una méxico-americana DREAMer (se les llama soñadores a quienes llegaron a Estados Unidos de manera indocumentada siendo niños y están protegidos por las acciones ejecutivas de Obama) y estudiante de postgrado en la Universidad de Nuevo México, afirma que frenar el avance de Trump le corresponde fundamentalmente a la diáspora mexicana en Estados Unidos. Nava, quien ha sido insultada en las redes sociales innumerables veces por los simpatizantes de Trump con mensajes como “lárgate a tu país”, dice que México puede aprender de la forma en la que AJC trabaja en conjunto con la comunidad judía en Estados Unidos. “Es crucial que [los consulados mexicanos] trabajen con nosotros. Este es nuestro propio país, sabemos cómo funcionan las cosas; pero no dejamos de tener una conexión profunda con México. Creo que podemos ser grandes aliados, grandes estrategas.”

Nava aún considera que el gobierno mexicano necesita responder cada vez que Trump emita uno de sus ataques racistas contra México. “Si no reaccionan, el fenómeno Trump se va a convertir en una realidad. No quiero decir que tengo miedo de que gane, pero es una realidad. Es el candidato republicano. El gobierno mexicano debería hacerse escuchar”.

El lobby mexicano


La amenaza Trump también está uniendo intereses empresariales. En el mes de marzo empresarios méxico-americanos, entre otros, se reunieron para registrar un lobby en Texas conocido como el Comité Americano de Asuntos Públicos de México (AMxPAC por sus siglas en inglés). Es decir, los empresarios están contratando cabilderos profesionales para que les ayuden a avanzar sus causas en Estados Unidos. De la mano de sus cabilderos, el grupo de empresarios mexicanos busca promover el libre comercio que permite que las comunidades de la frontera prosperen.

“Estamos imitando lo que hacen los judíos”, me dijo Eduardo Bravo, miembro de la mesa directiva de AMxPAC.

Mientras que el gobierno mexicano busca un modelo como el de AJC, el AMxPAC parece haber adoptado el modelo del Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC, por sus siglas en inglés), un poderoso lobby que generó controversia recientemente por retar al gobierno de Obama en su política hacia Israel.

Bravo dice que el lobby de asuntos mexicanos se creó para abordar dos temas principales: primero, el éxodo de empresarios mexicanos que huyeron del país por la inseguridad generada por el narcotráfico en los estados fronterizos y segundo, Donald Trump.

“Tenemos que agradecerle a Trump por unir a los mexicanos y a los méxico- americanos”, me dijo. “Debemos agradecerle también por poner a México hasta arriba de la agenda”.

Pero, ¿Qué pasaría si Trump llega a la presidencia? Por ahora la estrategia es lidiar con Trump como candidato, pero no Trump en la Casa Blanca.

El AMxPAC asegura que su misión es promover la relación de México con Estados Unidos, sin importar quién sea el presidente.

“Esto va más allá de Trump”, me dijo Antonio Maldonado, el presidente de AMxPAC. “No creamos el AMxPAC con el fin de atacar a Trump, no es un comité de acción política. El objetivo es mejorar la relación bilateral. Si Trump gana la presidencia tendremos que trabajar con él”.

En conclusión, la diplomacia mexicana está aprendiendo del lobby más antiguo y efectivo en Estados Unidos y gracias a Trump, la diáspora mexicana, especialmente los empresarios, están haciendo causa común por México.